Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

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Pronombres para impresionarte

Yo, que me veo varado en una playa sin sirenas…

Tú, que eres la luz por la que ven mis ojos…

Él, que se transforma por Ella…

Nosotros, que fuimos tan sinceros que desde que nos vimos amándonos estamos…

Vosotros, que sois futuro aterrador y esperanza redentora…

Ellos, que han vuelto a la carretera…

Os doy la bienvenida a las playas de Hawaii y, con las mismas, me despido hasta dentro de algunas semanas. Pero no os quedáis en mala compañía: os dejo con los 091 y su canción «Para impresionarte» (de su disco de 1993 Tormentas imaginarias). Así se siente uno al final de muchos de sus días: después de media vida aprendiendo historias, rebusca en el zurrón y no encuentra otra cosa que una ristra de pronombres. Para impresionarte.

He pasado muchas horas deambulando para regalarte
el musgo que creció a la sombra de una estatua de Edgar Allan Poe.
Y hoy que he vuelto a ver tu cara reflejada en el estanque,
he comprendido que no hay nada, no hay nada,
que pueda hacer para impresionarte,
para impresionarte.

He pasado media vida aprendiendo historias que contarte,
historias de amor y de odio, de androides y de soledades.
Hoy al desplegar tus alas, ¿hacia dónde te alejaste?,
he comprendido que no hay nada, no hay nada,
que pueda hacer para impresionarte,
para impresionarte.

Días enteros observando las estrellas para concienciarme,
he bajado hasta el infierno y vengo preparado para amarte.
Hoy te vi cuando silbabas una canción de Charlie Parker,
y he comprendido que no hay nada, no hay nada,
que pueda hacer para impresionarte,
para impresionarte.

Helos aquí, tocando en Madrid, hace unos meses:

Estad atentos a las orillas, a los espigones. Vaciaré botellas para mandar mensajes de socorro.

Aloha.

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Sobre la blasfemia

La blasfemia forma parte de la religión popular. Desconfiad de un pueblo donde no se blasfema: lo popular allí es el ateísmo. Prohibir la blasfemia con leyes punitivas, más o menos severas, es envenenar el corazón del pueblo, obligándole a ser insincero en su diálogo con la divinidad. Dios, que lee en los corazones, ¿se dejará engañar? Antes perdona Él —no lo dudéis— la blasfemia proferida que aquella otra hipócritamente guardada en el fondo del alma, o, más hipócritamente todavía, trocada en oración.

Antonio Machado, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, 1934-1936.

En la sinagoga de Córdoba…

Para que luego digan que la Gramática no es divertida. A lo mejor. Pero los nombres de algunos gramáticos no tienen desperdicio…

Gramáticos y poetas. ¿Habrase visto?

 

Shalom.

Entre la hojarasca

Como se suele decir, nunca digas de esta agua no beberé… ni este cura no es mi padre. Hace diez meses y un día cerramos las persianas y nos dejamos arrastrar por el viento hacia el poniente. Hoy pasábamos por aquí cerca y nos hemos dicho, qué caray, vamos a ver cómo está todo, y es increíble la cantidad de mierda que se puede acumular en una casa cerrada. Así que nos hemos arremangado, hemos cogido el mocho y hemos empezado a barrer la hojarasca y a quitar telarañas de los rincones. Están saliendo hasta sanmolontropos verdes…

No sé cuánto nos va a llevar esto, ni si después nos quedarán ganas de subir otra vez las persianas y dejar que entre el sol. A lo mejor, simplemente nos sentamos un rato en el suelo mientras vuelve a atardecer, encendemos un cigarrito  y paladeamos un trago macho a la memoria de Gabriel García Márquez, que no ha tenido el menor reparo en morirse, aun sabiendo toda la hojarasca que iba a dejar tras de sí. En fin, él sabrá…

«Entonces se hizo un silencio tan diáfano, que a través del desorden de los pájaros y las sílabas del agua en la piedra se percibía el aliento desolado del mar.» (El amor en los tiempos del cólera, Barcelona, Bruguera, 1985, pág. 175).

Y vosotros, jóvenes lectores, si es que alguno queda por ahí, recordad aquellas otras palabras del colombiano que ya trajimos a colación en una ocasión tan triste como esta. Fue aquí.

Está bien volver a casa.

Aloha.

Esto es todo, amigos

Hasta aquí hemos llegado.

No me gustan las despedidas, así que mejor ir abreviando.

Acabo como empecé: con una canción de La Mode. Si la que le da título al blog es de su glorioso primer LP, El eterno femenino (1982), esta de ahora es del segundo, que lleva el orwelliano título de 1984 y que se publicó en 1984, mire usté por dónde. Casi al final del disco suena esta pequeña obra de arte pop: «En cualquier fiesta».

Ha sido un placer. Gracias por haber estado ahí.

Seguro que nos vemos en cualquier fiesta.

Negro y amarillo

Si en este país hubiera memoria pop (no memoria histérica, digoooo, histórica) y sentido del humor (que no mala leche), anteayer los culés lo habrían apostado todo al noir, aunque salió rouge, y hoy los merengues estarían bailando como locos este vieja canción de La Mode, publicada como single en 1983 y al año siguiente en el LP 1984.

Leer más…

Lo mejor de 2012

…es que se está acabando.

Puede que terminemos echándolo de menos.

La disciplina moral

Salomón Ibn Gabirol (h. 1021-h. 1058), Selección de perlas, Ameller Editor, Leer más…

Perdón, un momentito…

Permítanme Vuestras Mercedes interrumpir los fastos y celebraciones de la Gloriosa Tercera para dejarles una imagen que mi buen amigo José Ángel Sánchez Ibáñez me ha enviado desde las hermosas tierras de Aragón. Leer más…

Problemas al comentar en WordPress (II)

A consecuencia del problema con los comentarios que reseñé hace algunos días (lee la entrada inmediatamente anterior), me veo obligado a ciertos cambios en el blog, de los cuales doy noticia en un aviso que he incluido en la barra lateral, arribita del todo, y en una nueva página, justo al lado de la hoja de Contacto: «Para comentar».

En ambos os explico que, a partir de ahora, para comentar solamente tenéis que poner vuestro nombre (o nick); ya no es obligatorio, como hasta hace poco, que escribáis también vuestra dirección de e-mail. No entiendo por qué tiene que ser así, pero el caso es que esto es lo que hay y no hay más que discutir. Los de WordPress tendrán sus razones, pero yo no las pillo. Como se suele decir: agua, ajo y resina.

Nos vemos pronto.

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