Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Etopeya y coda

Ángel Ganivet (granaíno culto y suicida, perdón por el oxímoron), Los trabajos del infatigable creador Pío Cid (1898; cito por la edición de Laura Rivkin para la editorial Cátedra, 1983, pág. 69):

«No podía ser más vulgar su historia: un hombre inteligente, pero desilusionado e incapaz de hacer nada; extravagante más por falta de sociedad que por sobra de talento; con varias aptitudes que hubieran sido útiles a una persona atractiva y discreta, y que a él no le servían más que para perder el tiempo y distraer a cuatro amigos. A ratos parecía poeta, y a ratos jurisconsulto, o músico, o filósofo, o lingüista consumado; pero, en cuanto a ser, era no más que un insignificante empleado de Hacienda, que iba a disgusto a la oficina.»

Y conste que él ya lo avisó:

«Con la literatura no se va a ninguna parte, y cada día se ha de ir a menos. El libro ha muerto. R.I.P. Amén.
Y con el periódico pronto ocurrirá lo mismo.»

Eso es anticipación y no lo de Julio Verne.

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