Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Nos come la mierda

Literalmente: nos come la mierda (en este punto, el doctor Sheldon Cooper —en el undécimo episodio de la cuarta temporada de ya sabéis qué serie televisiva— exclamaría: «¿Literalmente? ¿Literalmente?»).

Cuanto más se barre, más porquería aparece, incluso en los rincones más insospechados. Esta semana ha sido un no parar, y ya no sé por dónde va a salir la siguiente cucaracha.

Esto me ha hecho recordar una vieja canción del grupo post-punk Magazine, «A song from under the floorboards» (del LP The correct use of soap, 1980), la cual se inspira en la novela Memorias del subsuelo (1864), del gigante de la novela rusa Fiódor Dostoyevski (1821-1881).

La letra:

I am angry I am ill and I’m as ugly as sin
My irritability keeps me alive and kicking
I know the meaning of life, it doesn’t help me a bit
I know beauty and I know a good thing when I see it

This is a song from under the floorboards
This is a song from where the wall is cracked
My force of habit, I am an insect
I have to confess I’m proud as hell of that fact

I know the highest and the best
I accord them all due respect
But the brightest jewel inside of me
Glows with pleasure at my own stupidity

This is a song from under the floorboards
This is a song from where the wall is cracked
My force of habit, I am an insect
I have to confess I’m proud as hell of that fact

I used to make phantoms I could later chase
Images of all that could be desired
Then I got tired of counting all of these blessings
And then I just got tired

This is a song from under the floorboards
This is a song from where the wall is cracked
My force of habit, I am an insect
I have to confess I’m proud as hell of that fact

De esta canción se han hecho diversas versiones; una de las últimas (si no la última) estaba incluida como cara B del single «The youngest was the most loved» (2006) de Morrissey:

El lenguaraz mancusiano introduce algunos cambios en la letra:

I am angry, I am ill and I’m as ugly as sin
I don’t know what keeps me alive and kicking
I know the meaning of life, it doesn’t help me a bit
I know beauty and I know a good thing when I speak it

This is a song from under the floorboards
here is a song from where the wall is cracked
my force of habit, I am an insect
and I must confess I’m very proud of that

I have known the highest and I’ve known the best
I accord death with all its due respect
but the brightest jewel inside of me
glows with pleasure at my own stupidity

This is a song from under the floorboards
here is a song from where the wall is cracked
my force of habit, I am an insect
and I must confess I’m very proud of that

I used to make phantoms I could later chase
Images of all that could be desired
Then I got tired of counting all these so-called blessings
And then I just got tired

This is a song from under the floorboards
here is a song from where the wall is cracked
my force of habit, I am an insect
and I must confess I’m very proud of that

Pero en realidad, todo esto viene a que la versión que se me ha venido a la cabeza en estos días de desescombro ha sido la que hicieron nuestros queridos y nunca bien ponderados Los Nikis, a quienes ya hemos recurrido en otras ocasiones (un 15 de agosto de 2008 y un 17 de julio de 2009). Me estoy refiriendo a «La canción de la suciedad», incluida en su LP de 1986 Marines a pleno sol.

Moscas, tenias, chinches, ratas, liendres e insectos del mal,
todos tienen su vivienda en este oscuro lugar.
Me gustan los microbios y con ellos soy feliz,
sin bolsas de basura no podré sobrevivir.

Es la canción de la suciedad,
todo sucede bajo la ciudad.
Soy un gusano, soy un insecto,
vivo de residuos, no me puedo quejar.

Estuve más de un mes en un caparazón,
la higiene de la clínica atacó mi corazón,
seré una mariposa para principios de abril,
sin bolsas de basura no podré sobrevivir.

Es la canción de la suciedad,
todo sucede bajo la ciudad.
Soy un gusano, soy un insecto,
vivo de residuos, no me puedo quejar.

Vente conmigo y con la suciedad,
no tengo lavadora, qué felicidad.
No traigas detergente porque no me lavaré,
ni tú te lavarás.

Es la canción de la suciedad,
todo sucede bajo la ciudad.
Soy un gusano, soy un insecto,
vivo de residuos, no me puedo quejar.

Menuda vuelta a casa: bichos, porquería y suciedad doquiera que mire.

Así están las cosas, señores.

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