Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Entre la hojarasca

Como se suele decir, nunca digas de esta agua no beberé… ni este cura no es mi padre. Hace diez meses y un día cerramos las persianas y nos dejamos arrastrar por el viento hacia el poniente. Hoy pasábamos por aquí cerca y nos hemos dicho, qué caray, vamos a ver cómo está todo, y es increíble la cantidad de mierda que se puede acumular en una casa cerrada. Así que nos hemos arremangado, hemos cogido el mocho y hemos empezado a barrer la hojarasca y a quitar telarañas de los rincones. Están saliendo hasta sanmolontropos verdes…

No sé cuánto nos va a llevar esto, ni si después nos quedarán ganas de subir otra vez las persianas y dejar que entre el sol. A lo mejor, simplemente nos sentamos un rato en el suelo mientras vuelve a atardecer, encendemos un cigarrito  y paladeamos un trago macho a la memoria de Gabriel García Márquez, que no ha tenido el menor reparo en morirse, aun sabiendo toda la hojarasca que iba a dejar tras de sí. En fin, él sabrá…

«Entonces se hizo un silencio tan diáfano, que a través del desorden de los pájaros y las sílabas del agua en la piedra se percibía el aliento desolado del mar.» (El amor en los tiempos del cólera, Barcelona, Bruguera, 1985, pág. 175).

Y vosotros, jóvenes lectores, si es que alguno queda por ahí, recordad aquellas otras palabras del colombiano que ya trajimos a colación en una ocasión tan triste como esta. Fue aquí.

Está bien volver a casa.

Aloha.

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8 pensamientos en “Entre la hojarasca

  1. Lo único que se me ocurre decir es:
    – gracias por tus palabras;
    – me alegra de que verte de nuevo por aquí; y
    – ¿podrías pasarme los números del próximo sorteo de Euromillones? Es que veo que esto de la anticipación se te da muy bien. 😉

  2. Tras enterarme de la marcha de Gabo tuve el presentimiento de que, pese a tu ya anunciada retirada de las playas hawaianas, escribirías un post en su honor. Me dio por echar un vistazo y la página seguía igual, pero ahora que he vuelto a mirar… ¡el sexto sentido no me ha fallado y así lo has hecho! Me alegro de que estés de vuelta, Eduardo, y, por supuesto, de tener el placer de volver a leerte.

    Un ex-alumno de Los Boliches.

  3. ¡Qué alegría más grande verte por aquí, Raquel! Si te descuidas, pillas el chiringuito cerrado, nos coges recién abiertos y todavía con el mocho en la mano.
    No sabes cuánto me emocionan tus palabras, ni cuánto te las agradezco. Momentos como estos son los que hacen que todavía merezca la pena.
    Gracias por conservar ese buen recuerdo de este cascarrabias, y a ver si algún día nos vemos y nos ponemos al día.
    ¡¡Feliz Día del Libro!!

  4. Hoy rebuscando he encontrado un DVD de 2008 que me ha traído muchos recuerdos y fíjate qué curioso…¡hoy ya es 23 de abril! Han pasado seis años. Como ves no he podido evitar pasarme por Hawaii…

    A lo largo de los años de facultad me he cruzado con muchos profesores poco dignos de llamarse así y eso me hacía extrañar a otros que tuve y con los que sí valía la pena ir a clase. Otros como tú, Eduardo.

    Por cierto, gracias por aquella vez que nos recitaste “Amor constante más allá de la muerte” de Quevedo, a día de hoy sigue siendo mi poema favorito.

    Un abrazo muy fuerte de tu antigua alumna!!

  5. Que así sea.
    Gracias por la(s) visita(s) y por las palabras, tan hermosas (¿quién te da literatura, niño? Je, je, je). Que no sean las últimas, ahora que las ventañas vuelven a abrirse.
    Le estoy sacando brillo a la barra. Verás qué cócteles servimos en este tugurio…
    Nos vemos pronto.

  6. Toc, toc. Cuando una puerta se abre, si lo que hay tras ella vale la pena, es de esperar que acoja nuevos y viejos huéspedes. Me permito ser uno de ellos y, no me cabe duda, no el último. Visité este lugar cuando era apenas un remanso de entradas antiguas con un punto final arriba del todo, me alegra ver que las ventanas se han abierto y que tus escobas danzan por todas partes como lo harían para Mickey Mouse en Fantasía. Aunque sin el desastre final de la escena, espero.

    Entro sin cerrar la puerta. Que entren otros, y que entre la corriente. Que refresque. Nos vemos por Hawaii, y en el aula, cómo no.

  7. Gracias, amigo. No sabes cuánto bien me hacen tus palabras. Espero no defraudar. Y también tu —experta— opinión sobre el nuevo aspecto de Hawaii… He cambiado el azul de los cielos por el tostado de la arena, a ver si con eso consigo tener los pies en la tierra.
    Un abrazo.

  8. Juan Miguel en dijo:

    Me alegra mucho que vuelvas a la carga. Conozco a pocas personas que les guste tanto la literatura como a ti y creo que significa que se ha cerrado un momento malo en tu vida. Para algo ha servido que muera García Márquez. The king is dead; long live the king. Welcome back.

Nos encantaría conocer tu opinión sobre esto…

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