Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Bilitis era hija de un griego y de una fenicia

…y había nacido «en los inicios del siglo VI antes de nuestra era en una aldea enclavada a orillas del Melas, al oriente de la Panfilia», según rezan los datos biográficos que Pierre Loüys desgrana en la breve «Vida de Bilitis» que encabeza esa joya de la poesía amorosa que es Les chansons de Bilitis (1895; manejo la preciosa edición de Ed. Visor, traducida y prologada por Mariano Navarro en 1983).

La primera parte del libro, «Bucólicas en Panfilia», se abre con el poema «El árbol». Que vuestros sentidos lo disfruten.

EL ÁRBOL
Me quité las ropas para trepar a un árbol; mis muslos desnudos abrazaban la corteza tersa y húmeda; mis sandalias caminaban sobre las ramas.
En la copa, pero aún bajo la hojas ya a cubierto del calor, cabalgué sobre una rama horquillada balanceando mis pies en el vacío.
Había llovido. Caían gotas de agua y escurrían por mi piel. Tenía las manos manchadas de musgo y los dedos de los pies enrojecidos por las flores pisoteadas.
Sentía vibrar al hermoso árbol cuando lo atravesaba el viento; entonces apretaba las piernas y posaba mis labios abiertos sobre la peluda nuca de un ramo. (págs. 28-29)

En francés:

L’ARBRE
Je me suis devetue pour monter a un arbre;
mes cuisses nues embrassaient l’ecorce lisse
et humide; mes sandales marchaient sur les
branches.
Tout en haut, mais encore sous les feuilles
et a l’ombre de la chaleur, je me suis mise a
cheval sur une fourche ecartee en balancant
mes pieds dans le vide.
Il avait plu. Des gouttes d’eau tombaient et
coulaient sur ma peau. Mes mains etaient
tachees de mousse, et mes orteils etaient
rouges, a cause des fleurs ecrasees.
Je sentais le bel arbre vivre quand le vent
passait au travers; alors je serrais mes
jambes davantage et j’appliquais mes levres
ouvertes sur la nuque chevelue d’un rameau.

Para que no se diga que por aquí no somos capaces de ciertas delicadezas, vaya.

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3 pensamientos en “Bilitis era hija de un griego y de una fenicia

  1. Bueno, bueno, no sabría yo decirte… En Bilitis había algunos roces que…
    Y encima podías fardar de película fina… (Luego el director llevaba medallón gordo de oro malo, pero eso es otro cantar).

  2. Ángel, decir que aquello era una película un poco moñas es todo un alarde de delicadeza por tu parte. Era un coñazo insufrible, compay. Hasta las películas italianas de Jaimito eran más excitantes…

  3. Bilitis también era una película un poco moñas como de iniciación erótica de una adolescente, cosa que perpetró un tal Hamilton, fotógrafo glucoso, y que me proporcionó alguna tarde de calentón –bajo pretensiones intelectualoides– cuando la vi en mi juventud inocente… o no tanto.

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