Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Al final del túnel

Una de El túnel (1948):

«la memoria es para mí como la temerosa luz que alumbra un sórdido museo de la vergüenza.»

Otra:

«la gente hace constantemente preguntas inútiles.»

Voy acabando:

«Creo haber dicho que me he propuesto hacer este relato en forma totalmente imparcial y ahora daré la primera prueba, confesando uno de mis peores defectos: siempre he mirado con antipatía y hasta con asco a la gente, sobre todo a la gente amontonada; nunca he soportado las playas en verano. Algunos hombres, algunas mujeres aisladas me fueron muy queridos, por otros sentí admiración (no soy envidioso), por otros tuve verdadera simpatía; por los chicos siempre tuve ternura y compasión (sobre todo cuando, mediante un esfuerzo mental, trataba de olvidar que al fin serían hombres como los demás); pero, en general, la humanidad me pareció siempre detestable.»

Nos ha dejado Ernesto Sabato, lo que no deja de ser una redundancia.

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5 pensamientos en “Al final del túnel

  1. Yo tampoco he leído sus ensayos, así que no opino. En cuanto a lo de su carácter… ¡Uff! Menudo campo de minas estamos a punto de pisar, compadre. Mejor nos tomamos unas cañas y contamos chistes guarros 😉
    ..
    Y sí, un sentido recuerdo también para uno de esos españoles extraños que concitan las simpatías y el respeto de todos sus compatriotas. Que mira que es difícil, coño.

  2. Hola. Releo mi anterior comentario, hay un punto que igual no quedó muy claro. Me refería a que no puedo opinar acerca de su parcela ensayística, porque apenas he leído algún fragmento, y eso de manera casi anecdótica.

    Hay quien dice que era extremadamente lúcido, hay quien sostiene que era un catastrofista y/o un utópico extremado. No sé qué pensaréis por ahí. (Lo que está claro es que, desde luego, su talante personal no era el de un carnaval gaditano, precisamente).

    Salud(os).

  3. Ahora él ha visto el túnel.

    D.E.P. Severiano Ballesteros.

  4. Por eso decía que morirse, a los casi cien años, no deja de ser una forma elegante de redundancia… Y a mí El túnel me sigue pareciendo una novela inexcusable.

  5. Al margen de que la noticia sea triste -pero ya tocaba, no nos engañemos-, constituye una buena ocasión para leerlo o releerlo. Por mi parte confieso que tengo un recuerdo muy vago -y una impresión algo… ambigua- de los aspectos más concretos de sus novelas, aunque Abbadón el Exterminador me causó un impacto tremendo cuando lo leí. Del resto de su producción no puedo opinar.

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