Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

30 años de Quimera

Con su número 324, la revista Quimera celebra este mes de noviembre su trigésimo aniversario. Si treinta años de presencia en los quioscos es un mérito para cualquier publicación en España, para una que trate exclusivamente de literatura es, directamente, un milagro.

Treinta años de literatura. Treinta años de vida.

Para celebrarlo, recuperan la portada del primer número (aquí podéis ver la original, sin aliñar) e incluyen un dossier en el que reproducen (en edición facsimilar) algunos de los artículos más sonados que ha publicado la revista en estos treinta años. Queda casi todo fuera, pero hay que reconocer que la selección es impecable:

  • Juan Goytisolo, «Crónica sarracena» (1980, número 1).
  • Philip Roth, «Los verdugos dan muerte, los poetas cantan. Entrevista a Milan Kundera» (1982, número 15).
  • Fritz J. Raddatz, «El proceso a Ezra Pound» (1985, número 49).
  • «Vasos comunicantes. Un diálogo entre Susan Sontag y Jorge Luis Borges» (1985, número 52).
  • Asta Scheib, «Thomas Bernhard, de una catástrofe a otra. Entrevista» (1986, número 65).

Es una sensación extraña encontrarse de nuevo cara a cara con estos textos, que duermen el sueño de los justos entre las estanterías donde guardo mi colección (casi completa) de Quimera. Y lo más extraño de todo: recordar perfectamente su lectura, qué andaba haciendo por aquel entonces, con quién estaba en aquellos días. ¿Será así de nuevo cuando pasen otros treinta años? Qué vértigo…

En un post anterior os conté mi relación personal con la revista. Con ella empecé mi vida de lector adulto. Y con ella la prosigo. Fijaos la casualidad: el otro día le dedico un post a Bret Easton Ellis y este número va e incluye un ¿reportaje? de doce páginas sobre el autor de Imperial bedrooms con motivo de su visita a Madrid a finales del pasado mes de septiembre. Andaba el hombre inmerso en la gira promocional del libro, y a Robert Juan-Cantavella le encargaron dejar constancia de las actividades y opiniones del angelino durante esos días. Queda la imagen de un escritor que (al menos, esta vez) se comporta como un profesional (sea eso lo que sea) y atiende con exquisitez todos los compromisos y obligaciones que le ha preparado su editorial en España. Como él mismo dice, parece que en esta ocasión Bret Easton Ellis se ha quedado en casa, el que ha venido ha sido Bret Ellis:

No me considero un provocador. Sé que me he convertido en una marca, pero no fui yo. Me sorprende que mis libros se consideren provocativos. A la gente que trata de provocar se la ve de lejos. Mis libros hablan de mí, no calculo su efecto. Me interesa el lado oscuro, pero no para provocar. Simplemente, es lo que encaja en la forma que necesito para cuadrar vida y literatura. (pág. 21)

Cuando le preguntan cómo es la sociedad americana:

Es algo que en realidad no me importa. Uno envejece y ya está, eso es todo. […] no soy sociólogo, no quiero ser la voz de América. Es cierto que durante un tiempo he jugado a hacerlo, con veinte años me lo creí, era tan divertido ser la voz de mi generación. Por lo menos fue divertido durante un año. Luego me di cuenta de que no era así. Hice algo parecido con American Psycho, dije que estaba escribiendo sobre América, sobre Wall Street, pero por otros motivos, como un mecanismo de autodefensa. La gente atacó el libro salvajemente, imagínate, en esa situación yo no podía responder que aquella novela hablaba sobre mí. Ahora ya no lo hago, ya no pontifico. (pág. 22)

Sobre la relación entre la literatura y las nuevas tecnologías:

Otra pregunta que suele aparecer en las entrevistas atañe a las nuevas tecnologías, sobre todo en relación al teléfono móvil y a los SMS que Clay va recibiendo a lo largo de toda la novela. Realismo, responde él. Nada más que eso. Las nuevas tecnologías no han modificado la literatura, nos han modificado a nosotros. Y la literatura habla de nosotros. El New York Times en papel lo leo en quince minutos. Si leo la versión virtual, me paso tres horas. Pero el que cambia soy yo. Yo soy quien quiere seguir todos esos links uno tras otro hasta perder de vista el propio periódico.

Sobre la situación de la novela en nuestros días:

La novela ha perdido poder. En parte a manos de Internet, ahora la competencia es brutal. Hoy American Psycho no despertaría tanta polémica. La gente seguirá interesada en el relato de largo recorrido, no creo que eso vaya a cambiar con la tecnología. Lo que sucede es que estos relatos de largo recorrido ya no son competencia exclusiva del novelista, ni siquiera en el plano de la lectura. Los culebrones del mundo del corazón, por ejemplo, cumplen una función muy parecida. Hoy en día puedes seguir los pasos casi al minuto de gente como Paris Hilton a través de sus propias páginas web y de muchas otras que se interesan por ella. (pág. 24)

En resumen:

En esta gira he tratado de ser auténtico. Antes me vestía de escritor y simulaba tener respuestas para preguntas que en realidad no conocía. Ahora no, aunque me doy cuenta de que la gente prefiere al otro, prefiere a Bret Easton Ellis que a Bret Ellis. Hace cinco años, por ejemplo, la gente pensaría que si hoy tengo la nariz congestionada es porque anoche me estuve metiendo coca. Y yo les dejaría que lo pensasen, los induciría a hacerlo. Pero no, estoy resfriado. Nada más. (pág. 27)

Y por el estilo…

Cumpleaños feliz, Quimera.

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2 pensamientos en “30 años de Quimera

  1. My friend: aunque sin permiso directo, pero siempre dejo constancia de mis “delitos”. Y creo recordar que le dejé un mensaje de agradecimiento a la chica en su blog. Sigo siendo, como ves, un sinvergüenza demasiado formal.
    Y la foto, en cuanto pueda. Queda poco, pero dos o tres sesiones más de “Guarrito Man” no me las quita ni el Tato.
    Besos. Y ganas de verte.

  2. Querido amigo:
    Esta tarde primaveral me he dedicado a dar un paseo por tu escondite en el Pacífico. No he podido resistirme a pararme en la revista Quimera, que tantas satisfacciones nos ha dado en los últimos años. Me ha encantado la canción de Elvis Costello que has colgado más arriba, aunque hayas tomado prestada la traducción sin permiso. Felicidades, querido amigo.
    Besos, McQueen.
    PD. ¿Para cuándo una foto con la librería ordenada?

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