Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

El viaje

Como el verano pasado, volvemos a sacar a colación el tema de los viajes. Pero si entonces acudimos al magisterio de Paul Bowles (pincha aquí, anda), ahora es el gran Claudio Magris quien acude en nuestro socorro con algunas citas extraídas de ese libro imprescindible e inclasificable que es El Danubio (Barcelona, Anagrama, 1988).

Página 44 (cito por la edición de Compactos Anagrama, 1997):

«El viaje es la fidelidad del sedentario, que afirma en todas partes sus hábitos y sus raíces e intenta engañar, con la movilidad en el espacio, la erosión del tiempo, para repetir siempre las cosas y los gestos familiares: sentarse a la mesa, charlar, amar, dormir. Entre las frases latinas que adornan, con la autoridad de la lengua muerta, las salas del castillo de Sigmaringen, hay una que celebra el amor al lugar natal, el espíritu residente, arraigado en su propia morada y carente de la manía de abandonarla: “Domi manere convenit felicibus”, conviene a los felices quedarse en casa.»

Página 81:

«Cualquier viaje […] es una resistencia a la privación, porque no se viaja para llegar sino para viajar y entre los retrasos brilla el puro presente.»

Página 142:

«para saber ser Nadie, como Ulises, puede que haga falta el mar.
[…]
El mar […] es el abandono a lo nuevo y a lo desconocido, afrontar el viento pero también dejarse llevar por la ola. En algún puertecito, con una camisa vieja y las piedras que arden bajo los pies, con la mano abierta para recibir con naturalidad el placer y el amor, los cuales no deben abrirse camino con fatiga entre los abrigos y las precauciones del invierno, estamos dispuestos a subir a la primera barca y desaparecer»

Página 217:

«esa irrealidad vulgar que caracteriza a los sitios donde sólo existe la temporada de veraneo»

Página 240:

«Un viaje también es siempre una expedición de salvamento, la documentación y recolección de algo que se está extinguiendo y dentro de poco desaparecerá, el último abordaje a una isla que está siendo absorbida por las aguas. Cuvier distinguía entre voyageurs, naturalistes, géographes y botanistes

Página 257:

«Es posible que todo viaje se dirija hacia su origen, a la búsqueda de su propio rostro y del fiat que lo ha sacado de la nada. El viajero escapa de las constricciones de la realidad, que lo aprisiona en la repetición, y busca la libertad y el futuro, o mejor dicho las posibilidades de un futuro todavía abierto y todavía por elegir»

Página 293:

«Quien ama la vida, debe de amar posiblemente su juego múltiple, entusiasmarse no sólo por el viaje hacia islas lejanas, sino también por los trámites burocráticos referentes a la renovación del pasaporte.»

Me vais a permitir una última cita que no tiene nada que ver con las anteriores, pero con la que no puedo mostrar mayor acuerdo (las negritas son mías):

«la persona está constituida por los valores en los que cree y que imprimen en su rostro la huella de su nobleza o de su vulgaridad; el alma se tiñe de las imágenes que en ella se forman […] y el valor de cada cual está en estrecha relación con el valor de las cosas a las que ha dado importancia. […] somos lo que creemos»(página 195).

Os veo en Hawaii.

¡¡Aloha!!

Anuncios

Navegación en la entrada única

Nos encantaría conocer tu opinión sobre esto…

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: