Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

De amor cortés

Hemos hablado ya largo y tendido sobre el amor cortés. Sobre sus estrictas normas amatorias y poéticas. Sobre lo intrincado de sus razones. Sobre los cuatro estados por los que pasa el amante cortés, ese amante que es, sucesivamente, fenhedor, pregador, entendedor y, si la cosa acaba bien, drutz. Sobre la figura del trovador frente a la del juglar. Es cierto, hemos hablado ya largo y tendido. Y lo vamos a seguir haciendo, qué caray.

Os presento a un personaje legendario, aunque su vida y su obra distan mucho de estar envueltas en las brumas de la leyenda. Midons e cavaliers, con ustedes el primer trovador de Francia, Guillermo, IX duque de Aquitania y VII conde de Poitiers.

Nació en 1071 y dio el alma a quien se la dio el 10 de febrero de 1127. Fue feroz señor feudal, pero también un bon vivant en toda regla: celebérrimo amador, gran comedor y mejor bebedor, fino tañedor de laúd e incansable bailarín. Participó en la Primera Cruzada, aunque parece que le dieron la del pulpo junto a Heraclea. A pesar de ello, fue excomulgado y, posteriormente, reintegrado al seno de la iglesia, que nunca dejó de blandir contra el lúbrico duque la amenaza de la definitiva excomunión. De él dice Luis Alberto de Cuenca, su editor y traductor (Guillermo de Aquitania, Poesías completas, Ed. Renacimiento, 2007):

«sobre su carácter humano cuantas noticias se nos han conservado apuntan a lo mismo: jugador, festivo, burlón, cínico, mujeriego, impío…, son los epítetos que desde antiguo se le aplican.
[…]
Para tener a su amiga en el combate como la tenía en el lecho, llevaba pintada su figura [desnuda] en el escudo. Pero lo que causó más sensación —si es que fue alguna vez otra cosa que una invención literaria— fue su proyecto de crear una abadía en Niort para reunir allí a todas sus amantes.» (págs. 12-14)

Nos dejó once canciones en las que se pasa de un amor tabernario y descarnado, propio de chusma y soldadesca (canciones I a VI), a la enunciación (canciones VII a XI), «de forma inesperada y por primera vez en las letras occidentales, [de un] amor cortés, en el que la dama, elevada y hasta inasible, hace del caballero su vasallo, ordenándole proezas a voluntad antes de concederle la más mínima prueba de su amor.» (pág. 15)

Aunque la más celebrada es la Canción IV («Farai un vers de dreit nien», “Haré un poema de la pura nada”), considerada el más actual de los poemas que integran el corpus cortesano, yo os voy a dejar con tres de esas últimas composiciones en las que se sientan las bases del código amoroso cortés. La traducción es, como queda dicho, de Luis Alberto de Cuenca para la editorial Renacimiento.

La Canción VII («Pos vezem de novel florir») une la alegría por la llegada de la nueva primavera con la exaltación del Amor, y la conciencia de la imposibilidad de gozarlo («quar vueill so que non puesc aver») con la satisfacción por la perfección formal del poema:

VII

Puesto que vemos florecer de nuevo
los prados, y reverdecer los vergeles,
y aclararse ríos y fuentes,
auras y vientos,
bien debe cada uno gozar del gozo
con el que goza.

De Amor no debo decir sino bien.
¿Por qué no tengo de él poco ni mucho?
Porque quizá no deba tener más.
Fácilmente da, sin embargo,
gran gozo a aquel que observa sus preceptos.

Siempre me ha tocado la suerte
de no gozar de aquello que amo;
ni lo haré ni lo hice jamás,
porque, cuando lo hago,
el corazón me dice muchas veces:
“Todo es nada.”

Por esto obtengo menos placer,
porque deseo aquello que no puedo obtener.
Sin embargo, el proverbio dice verdad:
“Ciertamente
la buena voluntad consigue su objetivo
si se sabe sufrir.”

Nadie será de veras fiel
a Amor, si no se le somete,
y si con extraños y próximos
no es complaciente,
y si no se pone al servicio
de todos los que Amor hospeda.

Al servicio debe ponerse
de muchos el que quiere amar,
y conviene que sepa hacer
hechos corteses,
y se guarde en corte de hablar
villanamente.

De este poema os digo que más vale
y obtiene mayor prez quien bien lo entiende,
pues todas sus palabras tienen
la medida adecuada,
y la melodía —soy el primero en felicitarme—
es bella y preciosa.

A Narbona, ya que yo no voy,
vaya como regalo
mi poema, y quiero que de este elogio
salga garante.

A mi Esteban, ya que yo no voy,
vaya como regalo
mi poema, y quiero que de este elogio
salga garante.

En la Canción IX («Molt jauzens, mi prenc en amar», “Lleno de gozo, me pongo a amar”) encontramos dos lugares comunes del amour courtois: la ponderación de la belleza de la amada y la ocultación de los sentimientos por temor a ser rechazado; en este poema, pues, el trovador es ya el fenhedor que ama «tan solo que aun de vos me guardo en esto», que diría Garcilaso varios cientos de años después:

IX

Lleno de gozo, me pongo a amar
un gozo al que quiero entregarme;
y, ya que quiero tornar al gozo,
bien debo —si puedo— tender a lo mejor,
y al mejor bien tiendo ahora, sin duda,
que pueda ser visto u oído.

Yo —lo sabéis— no debo jactarme
ni sé dedicarme grandes alabanzas;
pero, si un gozo pudo florecer,
debe dar más fruto que ningún otro
y resplandecer entre los demás,
así como se aclara un día sombrío.

Nunca se pudo imaginar cuerpo tan bello
con voluntad o con deseo,
con pensamiento o con fantasía.
Un gozo tal no tiene semejante,
y quien quisiera alabarlo como es debido
no lo conseguiría en un año.

Debe humillársele todo gozo
y cualquier otro amor someterse
a mi señora, por su gentileza
y por su bella y dulce mirada;
más de cien vidas vivirá aquel
que el gozo de su amor obtenga.

Por su gozo el enferme puede sanar,
y por su ira el sano morir,
y el hombre sabio enloquecer,
y el bello perder su belleza,
y el más cortés volverse villano,
y el perfecto villano hacerse cortés.

Ya que no puede hallarse otra más gentil,
ni ojos pueden verla, ni boca celebrarla,
quiero guardarla para mí solo,
para refrescarme el corazón por dentro
y renovar mi cuerpo de modo
que no pueda envejecer.

Si mi señora quiere darme su amor,
presto estoy a tomarlo y a agradecérselo,
y a mantenerlo oculto, y a lisonjearla,
y a hablar y obrar según le plazca,
y a tener su prez en estima,
y a ponderar sus alabanzas.

No me atrevo a dirigirme a ella por medio de otro:
tengo miedo de que se enfade;
ni yo mismo —tal es mi temor a fallar—
me atrevo a declararle mi amor.
Pero ella debe escoger lo mejor para mí,
pues sabe que es mi única salvación.

En la Canción X («Ab la dolchor del temps novel», “Con la dulzura del tiempo nuevo”), por último, el amante aún teme ser rechazado y no confía a nadie sus anhelos, pero guarda la secreta esperanza de acabar algún día entre las sábanas de la joven («Enquer me lais Dieus viure tan / qu’aia mas mans soz son mantel!»):

X

Con la dulzura del tiempo nuevo
echan hojas los bosques, y los pájaros
cantan, cada uno en su latín,
según el ritmo del nuevo canto;
bien está entonces dirigirse
a aquello que más se desea.

Del lugar que más bello me parece
no veo mensajero ni carta sellada;
mi corazón no duerme ni ríe,
y no me atrevo a seguir adelante
hasta no estar seguro del resultado,
si será tal y como yo lo quiero.

A nuestro amor le ocurre igual
que a la rama del blancoespino,
que aterida está sobre el árbol,
de noche, bajo la lluvia helada,
hasta que al otro día el sol se extiende
por el verde follaje y los ramos.

Me acuerdo todavía de una mañana
en que pusimos fin a la guerra
y ella me dio este don tan grande:
su amor fiel y su anillo.
¡Ojalá Dios me deje vivir
hasta poner mis manos bajo su manto!

No me preocupo de extraños discursos
que buscan apartarme de mi Buen Vecino,
pues sé lo que les pasa a las palabras
por un breve proverbio que dice:
otros se vanaglorian de amor, pero nosotros
tenemos de él el pan y el cuchillo.

Os veo en Hawaii. Que por aquí también es primavera y «los enamorados van a servir al Amor».

Anuncios

Navegación en la entrada única

Nos encantaría conocer tu opinión sobre esto…

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: