Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Mediterráneos

Abandono Hawaii.

Pero no os hagáis ilusiones, va a ser sólo por unos días.  Siento defraudar vuestras esperanzas, pero volveré.

Mañana sábado salgo de viaje de fin de estudios con un grupo de alumnos de 2º de Bachillerato, así que estaré ausente unos cuantos días. Nos vamos de crucero por el Mediterráneo. Nos haremos a la mar en Barcelona, desde donde pondremos proa a Villefranche-Montecarlo para, en los días sucesivos, atracar en Florencia-LivornoRoma-Civitavecchia, Nápoles y Túnez. Desde allí Favonio, que trae consigo las suaves brisas de la primavera y anuncia gozoso el verano, pondrá fin a nuestra singladura y nos devolverá a seguro, imagino que cansados y espero que felices.

¡Poseidón, guarda para nosotros la más amable de tus caras y no blandas iracundo tu tridente!

Y mientras retomo la palabra, hago públicos mis votos antes de la travesía. Nos vemos pronto.

UN DESEO ANTES DE EMBARCAR…

Nos embarcamos en un viaje. Un viaje romántico. Pero romántico de verdad: vamos a viajar no sólo en el espacio hasta otros países, sino también en el tiempo. ¿Os acordáis?
Como aquellos primeros ciudadanos del norte y el centro de Europa que llegaron hasta las orillas de nuestros mediterráneos (así, en minúsculas y en plural, porque hay muchos, tantos como pueblos y gentes crecemos al amparo de su luz) huyendo del frío aburguesamiento de sus países, tan previsibles y aburridos.
Intentemos ser, como lo fueron ellos, viajeros y no turistas.
El mismo mar al que se asoman Francia, Italia y Túnez es el que baña nuestras costas. El carácter y las costumbres de los franceses del Midi, de florentinos, romanos, napolitanos y tunecinos harán que no nos sintamos extranjeros al recorrer sus tierras; al contrario, lo más probable es que, como les ha ocurrido a tantos antes que a nosotros, nos identifiquemos plenamente con la vida y el ruido de las calles, con costumbres que nos resultarán tan familiares como la siesta, con los horarios dilatados al calor de la conversación, con el sabor de la comida, con el trato afable de la gente, y que terminemos reconociéndonos a nosotros mismos, en nuestras virtudes y nuestros defectos, reflejados en ese espejo.
Y esto sólo lo conseguiremos si, al embarcar, dejamos fuera de las maletas nuestros miedos, nuestras fobias, nuestras costumbres (¡¡que no vamos a perder, las recuperaremos en cuanto volvamos!!), la ceguera que nos impide ver más allá de la punta de nuestros zapatos y la flojera que no nos deja aprender nuevos pasos de baile, y partimos con los ojos bien abiertos para distinguir nuevos colores, con los oídos atentos para captar el sonido y el ritmo de otras voces, con las papilas dispuestas a degustar nuevos sabores. Es decir, si no olvidamos incluir en nuestro equipaje la ilusión y el ánimo necesarios para sumergirnos en un mundo cuyos frutos son la base de la cultura occidental, de su arte, de la filosofía, de la ciencia, de la belleza, de una forma, en definitiva, de entender el paso fugaz del hombre por este mundo que hace que los mediterráneos no hayamos perdido todavía la noción de lo que es la buena vida. Y que seamos envidiados por eso.
Seamos Argonautas. Como Jasón, deseemos no volver hasta haber conquistado nuestro particular vellocino de oro.
¡Canopus, timonel, con pulso firme gobierna nuestra nave!
Que los dioses nos protejan, guíen nuestros pasos y velen nuestros sueños.

VALE.

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12 pensamientos en “Mediterráneos

  1. Siempre tan amable, Anna… Eres un encanto.

  2. Buenooooo, por lo que he escuchado las cosas han estado moviditas en el viaje, espero que hayas disfrutado todo lo que hayas podido.
    Bienvenido, se te ha echado en falta, y hablo en serio 🙂

  3. Ya estoy de vuelta.
    Gracias a todos por vuestros comentarios y deseos: a Natalia, a club8que80, a Anna, a Hol y a Marararía. Ya escribiré con más calma sobre lo ocurrido; ahora sólo diré que, en general, todo ha transcurrido en la más absoluta de las normalidades de lo que es un viaje de fin de estudios. Insisto: lo normal en un viaje de fin de curso con una panda de bestias pardas rebosantes de hormonas, hormonas que, a su vez, estaban más alteradas de lo que es habitual por culpa del balanceo del barco. Todo muy normal.
    En cuanto a lo que oíste, Anna, de que se querían “tirar desde el barco”, quizás no oíste del todo bien, aunque probablemente la frase original sí que contenía las palabras “tirar” y “barco”, pero unidas mediante otros enlaces, no sé si me explico… 😉
    Natalia, no sé si aquellos lugares que visité son mejores que Hawaii, sólo sé que siempre es un placer volver a pasear por las calles de Florencia y dejar que te claven por un capuccino en el Caffe Rivoire, en la Piazza della Signoria; o descubrir otra nueva trattoria escondida en un callejón romano y tomarse un plato de pasta casera rodeado de gente normal y lejos del circuito habitual de los turistas… Todo eso (e tanti quanti) siempre es un placer, Natalia.
    Bienhallados todos de nuevo. Es un placer estar otra vez en casa. See ya

  4. Qué envidia que me estás dando, tengo unas ganas de viajar…

  5. Estoy segura de que el tiempo hoy es mejor aquí que allí, lástima que no se disfrute por los exámenes tanto como lo disfrutáis vosotros.
    Vete preparando para el interrogatorio 😄

  6. Se me ha ocurrido que en vez de contar la biografía de Poe ahí a bocajarro, podríamos inventar una especie de monólogo contando la vida, pero como si nosotros fuésemos Annabel Lee y tal. Estoy trabajando en ello, ya te enseñaré algo cuando vuelvas.

    ¿Son aquellos lugares mejores que Hawaii?

  7. Pásalo bien, sé bueno y contrólame a las bestias que van contigo. He oído algo de que se querían tirar desde el barco o algo así… 🙂

    Se te echará de menos, e intentaremos buscar ideas para el día del libro en tu ausencia.

    VALE.

  8. club8que80 en dijo:

    Es el mismo crucero que hice el año pasado con otros alumnos.
    Buen viaje.

  9. Grazie mille 😀

  10. ¡Qué bien que te lo montas!
    Pasadlo muy bien, ya tienes una buena excusa para bacilar con tu italiano, jaja.
    Te llenaré el blog de comentarios en tu ausencia, para que no te pierdas nada de lo que pase por aquí, al igual que espero que me llenes a mí el mío en cuanto llegues contándome cosas de vuestra travesía.
    Se te echará de menos.

  11. Vale… ¡Qué envidia! Buen viaje.

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