Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

De Vida y destino…

Vasili Grossman, Vida y destino, Barcelona, Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, 2007:

«Yo no creo en el bien, creo en la bondad.» (pág. 25).

«Nada es más duro que ser hijastro del tiempo. No hay destino más duro que sentir que uno no pertenece a su tiempo.» (págs. 55-56).

«La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. El hombre no renuncia a la libertad por propia voluntad. En esta conclusión se halla la luz de nuestros tiempos, la luz del futuro.» (pág. 264).

«Las agrupaciones humanas tienen un propósito principal: conquistar el derecho que todo el mundo tiene a ser diferente, a ser especial, a sentir, pensar y vivir cada uno a su manera.
Para conquistar ese derecho, defenderlo o ampliarlo, la gente se une. Y de ahí nace un prejuicio horrible pero poderoso: en aquella unión en nombre de la raza, de Dios, del Partido, del Estado se ve el sentido de la vida y no un medio. ¡No, no y no! Es en el hombre, en su modesta singularidad, en su derecho a esa particularidad donde reside el único, verdadero y eterno significado de la lucha por la vida.» (pág. 281).

«¡Qué poder y claridad hay en la palabra, la palabra libre y desinhibida! La palabra que se pronuncia a pesar de todos los temores.» (pág. 364).

«La libertad consiste en el carácter irrepetible, único del alma de cada vida particular. […] el individuo existe como mundo que nunca se repetirá en toda la eternidad. Sólo se puede experimentar la alegría de la libertad cuando encontramos en los demás lo que hemos encontrado en nosotros mismos.» (pág. 708).

«las almas más puras estás siempre e inevitablemente abocadas a la duda.» (pág. 1007).

«Todos eran débiles, tanto justos como pecadores. La única diferencia era que un hombre miserable, cuando realizaba una buena acción, se vanagloriaba de ella toda la vida, mientras que un hombre justo no reparaba en sus buenas acciones, pero recordaba durante años un pecado cometido.» (pág. 1066).

Si sólo vais a leer un libro en los próximos meses, o años, que sea éste.

Sobre Grossman y Vida y destino:

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