Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

In memoriam Peter Viertel

Hace poco más de un mes que se cumplió un año de la muerte de Peter Viertel. El nombre no suele decir gran cosa a la mayoría de la gente, a no ser que se sea un buen aficionado al cine (y, evidentemente, no me estoy refiriendo a la bazofia que se proyecta hoy en esos idiotizantes parques temáticos en que se han convertido la mayoría de las salas de cine en nuestro país).

Guionista de cine en la época dorada de Hollywood por destino y necesidad, novelista por vocación, apasionadamente enamorado de España e introductor del surf en Europa, Peter Viertel nació en Dresden (Alemania) el 16 de noviembre de 1920, hijo del poeta y director teatral Berthold Viertel (1885-1953), y de la actriz y escritora Salka Steuermann Viertel (1889-1978).

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Peter Viertel (1920-2007)

En 1928 la familia se establece en California con la idea de pasar algunos años desarrollando sus respectivas carreras artísticas, pero los acontecimientos que tuvieron lugar en Europa en las primeras décadas del siglo XX, con la ascensión del nazismo y la persecución de los judíos, hicieron que esa estancia se convirtiera en definitiva. La llegada de la familia Viertel coincide, además, con el momento en que Hollywood empieza a configurarse definitivamente como la «fábrica de los sueños» que todos conocemos y pronto su hogar se convertirá en el punto de encuentro de las figuras más influyentes y destacadas del arte y la cultura de su tiempo. Arrebatados por la arrolladora personalidad de Salka y Berthold, nombres como los de Thomas Mann, Aldous Huxley, Bertold Brecht, Francis Scott Fitzgerald, Christopher Isherwood, Irwin Shaw, Arnold Schönberg, Serguei M. Eisenstein, Billy Wilder, Charles Chaplin, John Huston, Greta Garbo o Marlene Dietrich fueron presencias habituales en la casa que los Viertel tenían en el 165 de Mabery Road, Santa Mónica (Los Ángeles, California). La nómina le pone a uno los vellos de punta. La infancia y la juventud de Peter Viertel transcurrieron entre quienes nos dejaron lo mejor del cine y de la literatura del siglo XX.

A los dieciocho años escribe su primera novela, The canyon, que será publicada en 1940 y acogida con excelentes críticas. Al mismo tiempo, empieza a trabajar como guionista en los estudios Selznick, pero la entrada de los EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial y sus profundas convicciones antifascistas llevan al joven Viertel a alistarse como voluntario en el cuerpo de Marines, donde alcanzará grado de oficial en el servicio de intelingencia. Su experiencia de la guerra quedará plasmada en su siguiente novela, Line of departure (1947).

Acabada la guerra, retoma su carrera de guionista, que lo llevará en los años siguientes a trabajar con algunos de los nombres más importantes de la historia del cine. Así, y entre otros, escribirá los guiones de Sabotaje (Alfred Hitchcock, 1942),  Éramos desconocidos (John Huston, 1949),  Decision before dawn (Anatole Litvak, 1951), o Les bijoutiers du clair de lune (Roger Vadim, 1958).

En 1948 conoce a Ernest Hemingway (1899-1961; Premio Nobel de Literatura en 1954), su ídolo literario de juventud, con el que establece una relación de mutuo respeto (parece que Hemingway llegó a proponerle que escribieran un libro a medias, proyecto que nunca se concretó). Viaja a París y entra a formar parte de la troupe de artistas y personajes estrafalarios que solía acompañar al mítico escritor.

También por esas fechas se reencuentra con el director John Huston, a quien había conocido, siendo un adolescente, en las celebérrimas soirées del 165 de Mabery Road. Esta amistad quizá sea el dato biográfico más conocido de Peter Viertel (eso, y que su segunda esposa fue la fenomenal y elegantísima actriz Deborah Kerr). Una amistad que sufrirá altibajos con el paso de los años y de cuyos conflictos dejó constancia en su novela más conocida, Cazador blanco, corazón negro (1953), que fue llevada al cine por Clint Eastwood en 1990 con guion del propio Viertel.

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Eastwood en la piel de Huston

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Peter Viertel charla con Clint Eastwood durante el rodaje de «White hunter...»

Dicen quienes no la han leído que la novela cuenta el azaroso rodaje de La Reina de África (1951), la mítica película protagonizada por Humphrey Bogart y Katharine Hepburn. Dicen. Yo no estoy de acuerdo. Es cierto que tras los protagonistas del libro apenas quedan enmascarados los Huston, Hepburn, Borgart o el mismo Viertel; y también que ese rodaje, o, mejor dicho, sus preparativos previos, son el telón de fondo en que se desarrolla la historia, pero ésta va más allá. Para mí, Cazador… es, básicamente, una novela sobre la amistad entre dos hombres y sobre la creación artística. Es una novela sobre el honor y la responsabilidad y sobre la fugacidad de la vida, sobre la necesidad de vivir de espaldas a la opinión común, sobre el racismo y la ceguera de la violencia, sobre los hombres que se creen dioses. Sobre la aventura como sinónimo de vida. Sobre la locura y las obsesiones. También sobre el orgullo de pertenecer a una estirpe de elegidos: la de los creadores. Y sobre el peso que dicha responsabilidad comporta: ante uno mismo como autor, pero también ante el público y ante la propia obra:

«algún día escribirás ese libro. Pero tendrás que dejar de pensar en todo lo demás, en la forma, en la historia o en si la gente querrá leerlo. Tendrás que jugártelo todo y limitarte a escribir de lo que sabes. Eso es todo. De cuanto has aprendido. Y de ahí saldrá algo…» (pág. 37)

Adaptación de la novela homónima de C.S. Forrester, el guión de esta película supone el punto culminante de la colaboración entre Viertel y Huston, aunque posteriormente el nombre de Viertel desaparecerá de los títulos de crédito. De la locura en que se convirtió el rodaje han dejado testimonios de primera mano quienes lo sufrieron en sus carnes, y todos coinciden en la importancia que tuvo Peter Viertel para que todo aquello saliera bien; la propia Katharine Hepburn, en sus memorias (de título absolutamente esclarecedor: The making of The African Queen or How I went to Africa with Bogart, Bacall and Huston and almost lost my mind), lo recuerda con cariño y agradecimiento.

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Tremenda acumulación de mitos...

En esos años cincuenta se producen otros hechos capitales en la biografía de Peter Viertel: pasa a residir en Klosters, localidad suiza cercana a Davos (la ciudad que inspiró a Thomas Mann la escritura de La montaña mágica), viaja a España por primera vez (a los sanfermines, acompañando a Hemingway, un apasionado de la fiesta taurina) y descubre, junto a un buen amigo, las playas de Biarritz, donde, ante el pasmo de propios y extraños, se dedican a practicar el surf. Este momento es oficialmente considerado el inicio de la práctica de este deporte en Europa, desconocido hasta entonces en el Viejo Continente.

En cuanto a su visita a España, supone la culminación de un anhelo de juventud: como tantos otros artistas e intelectuales de todo el mundo, Viertel había simpatizado con la causa republicana durante nuestra guerra incivil:

«Pero yo no podía evitar pensar que en España estaban luchando; en España estaban dispuestos a morir por resistirse al fascismo; aquel país y su pueblo adquirieron para mí un aura de heroísmo.» (Una bicicleta en la playa, pág. 144)

Como queda dicho, viaja con Ernest Hemingway, gran aficionado a los toros y devoto seguidor del maestro Antonio Ordóñez. Aficionados a los antagonismos como somos los hispánicos, en aquellos días se era o de Antonio Ordóñez o de Luis Miguel Dominguín. Y si Hemingway era de Ordóñez, Viertel se convertirá en ferviente defensor de Dominguín. Recorre España en compañía del diestro y su cuadrilla, y esa experiencia quedará plasmada en su novela Love lies bleeding (1964), inédita en nuestro país.

En 1960 se había casado con Deborah Kerr (1921 – 2007 ),  la maravillosa actriz de películas como Quo vadis (1951), De aquí a la eternidad (1953), El rey y yo (1956) o La noche de la iguana (1964).

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Deborah Kerr (1921-2007)

A finales de los años setenta el matrimonio fija su residencia en Marbella, aunque también pasa temporadas en Klosters. Peter Viertel prosigue su carrera literaria; a lo largo de estos años ha publicado Bycicle on the beach (1971; Una bicicleta en la playa, Ed. Berenice, 2007), American skin (1984), Dangerous friends: at large with Hemingway and Huston in the fifties (1992; Amigos peligrosos, Ed. Ultramar, 1995) y Loser deals (1995). En cuanto a su labor como guionista, su último trabajo fue adaptar su propia novela White hunter, black heart para la versión que de ella hizo Clint Eastwood en 1990. Él siempre se consideró a sí mismo novelista antes que guionista; éste fue el trabajo que le permitió ganarse la vida para así poder dedicarse a su verdadera vocación, la literaria. Es algo que siempre afirmaba en público y que también dejó escrito; así, en la página 81 de Cazador blanco… afirma:

«Trabajo en el cine para ganar el suficiente dinero como para poder dedicarme a escribir libros.»

El estreno de la película de Eastwood hizo que los focos se centraran en la figura de Viertel, quien vio cómo su novela era rescatada, reeditada y traducida a diversos idiomas, para, finalmente, ser reconocida como una de las mejores novelas jamás escritas acerca del mundo de Hollywood y/o sus personajes.

Deborah Kerr falleció en Kloster el 16 de octubre de 2007, después de una penosa enfermedad. Peter Viertel no tardó en reunirse con su esposa: apenas veinte días después, el 4 de noviembre de 2007, murió en Marbella. Ahora hace algo más de un año.

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Peter Viertel y Deborah Kerr

A pesar de haber vivido más de treinta años en Marbella, Peter Viertel fue un auténtico desconocido para la mayoría de los españoles. El profundo amor que sintió por España, del que dejó constancia en su obra (Love lies bleeding, American skin y Loser deals forman una trilogía de tema español), empezó a ser correspondido en forma de reconocimiento público en sus últimos meses gracias a la traducción de dos de sus novelas, Una bicicleta en la playa (2007) y Cazador blanco, corazón negro (2008), con las que la Ed. Berenice ha inaugurado una «Biblioteca Peter Viertel» que pretende poner la obra completa de Viertel al alcance del lector hispanohablante. La iniciativa parte de los profesores Marcos Rodríguez Espinosa y Carmen Acuña Partal -en cuyos amistad y afecto hace tanto que me honro-, y que han sido también los responsables de traducir las dos novelas publicadas hasta el momento. Fue también gracias a ellos que el año pasado pude conocer en persona a Peter Viertel, momento del que guardo un recuerdo absolutamente imborrable. Es de justicia, además, declarar públicamente que la mayoría de los datos biográficos expuestos aquí los he extraído de las introducciones que ambos escribieron para Una bicicleta… y Cazador blanco…

¿Recomendaría la lectura de cualquiera de ellas? Sin ninguna duda, y eso que sabéis que no soy muy partidario de hacerlo. Son novelas de lectura engañosamente fácil, ya que encierran un enorme trabajo literario, y que cuentan, además, con las mejores virtudes de los grandes guionistas de Hollywood (y no olvidemos que Viertel lo fue): te atrapan desde la primera escena y no te sueltan hasta que se apaga el proyector. Y eso, que parece tan fácil, es algo por lo que mataría el noventa y cinco por cien de los novelistas españoles actuales.

Un par de citas de Una bicicleta en la playa. Pág. 42:

«siempre nos percatamos demasiado tarde de que no hemos amado lo suficiente»

Pág. 117:

«el mundo es ya demasiado grande para el provincianismo, o el patriotismo, o como quieras llamarlo. […] Le debemos completa lealtad sólo a aquello en lo que creemos, y a la gente a la que amamos.»

Y de Cazador blanco, corazón negro. Pág. 80:

«Creo que hay dos maneras de vivir. Una consiste en arrastrarse, lamer culos e intentar agradar. Escribir finales felices, firmar los contratos que te ofrezcan a largo plazo. No correr nunca riesgos con nada. Pasar por la vida abrumado por las preocupaciones. Coger el tren y el barco. No volar nunca. No superar nunca los sesenta kilómetros por hora al volante, ni siquiera con neumáticos Life Guard. No salir nunca de Hollywood. Y ahorrar todo tu puto dinero. Ahorrar cada centavo que puedas. Para que cuando seas un cincuentón de aspecto saludable, mueras de un derrame cerebral porque lo que hubiera de salvaje en tu interior se te haya comido los músculos del corazón. Esa es una opción. Es agradable, cómoda y segura. Dormirás siempre en una cama limpia, y nunca enfermarás de sífilis, y tampoco crearás nada más allá de impecables e hipócritas personajes incapaces de proyectar sombra. La otra es la mía, o la que al menos he intentado que fuera la mía la mayor parte del tiempo. Al carajo con las consecuencias. Ande yo caliente, ríase la gente. Gástate el dinero. Vuela con Air France porque te sirven champaña. Rechaza contratos. Enfréntate al tío que puede cortarte el cuello y adula al pequeño hijo de puta indefenso que cuelga del hilo que tú manejas.»

Pág. 171:

«Es la base de la creación literaria verdaderamente importante, de la creación artística verdaderamente importante. La sencillez.»

Pág. 281:

«sabía hasta dónde podía llegar, y ese es el mayor freno que un hombre puede arrastrar.»

Pág. 282:

«Todo es cutre y rancio si te atienes a las normas.»

Pág. 379:

«No puedes destruir a nadie a menos que ese alguien no recorra contigo la mitad del camino.»

Para mis amigos, Marcos y Carmen.

Et in memoriam Peter Viertel. Gracias por los sueños.

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11 pensamientos en “In memoriam Peter Viertel

  1. My dearest friend:
    Como bien dices, fue un privilegio («the pleasure and the privilege are mine», que decía el Bardo Mancuniano), uno de esos momentos brillantes en medio del páramo de estulticia en que nos movemos habitualmente. Sí, creo que a él le habría gustado verse en este Hawaii tan raro que me he empeñado en construir, y me habría encantado oír alguno de sus ácidos comentarios…
    Por lo demás, este invierno me acaba de dejar un «regalito»: una laringofaringitis aguda que me tiene literalmente enmudecido desde ayer, y ya te puedes imaginar lo que eso significa para un «bavardeur» nato como yo. Sniff…
    Y sí: «Diamonds -and The Smiths- are for ever».
    Un abrazo (mudo).

  2. Querido Eduardo:

    Hace más de un año tuvimos el privilegio de compartir con Peter Viertel y un buen puñado de amigos, entre los que te encontrabas tú, la presentación oficial en Málaga de “Una bicicleta en la playa”. Muchos de los que coincidieron en el Aula de Cultura del Diario Sur, todavía me escriben recordando su simpatía y caballerosidad.
    Como dato curioso, te comento que Viertel hizo parte de su servicio militar durante la II Guerra Mundial en el exótico destino de Hawaii, donde combinó el servicio a la patria con la práctica del tenis y el surf, sus deportes favoritos. Creo que verse reseñado en “Cita en Hawaii” le habría hecho bastante gracia a este estadounidense, degustador de las olas hawaianas y que se consideraba más andaluz que los propios andaluces.

    Un abrazo, y gracias por acordarte de nuestro amigo.

    Marcos Rodríguez Espinosa

    P.D. Eres culpable de que haya vuelto a oír las mejores canciones de The Smiths. Curiosamente, siguen siendo igual de geniales.

  3. Jazmín:
    Si no nos vemos mañana, te agradezco que te hayas pasado por aquí para despedirte y te mando mis mejores deseos para la nueva etapa que ahora empiezas. Espero que todo te vaya bien y que el cambio no te resulte demasiado traumático.
    Y, por supuesto, que pases una feliz navidad, a pesar de todo.
    Mucha suerte, piba. 🙂

  4. Lo haré encantada, por supuesto, pasaré a saludarte. Y a imprimir los apuntes de lengua, que mi padre me va a regalar una nueva impresora multifunción para estas navidades, jeje.
    Tengo 4 libros preciosos en mi habitación llamándome a gritos y no pienso dejarlos de lado. Hiciste mucho más de lo que esperaba, esperaba una reprimenda, pero me ayudaste muchísimo.
    Felices fiestas para ti también, y ya que te portaste mal, que te traigan mucho carbón los reyes y puedas hacer una reventa; si eso pasa, acuérdate de tus alumnas 😉
    ¡¡Muchos besos y Feliz Navidad, Eduardo!!

  5. Siento no haber ido esta mañana al instituto… Se me hacía muy difícil despedirme de los profesores como tú y tal…
    Bueno, quizás el viernes nos veamos y tenga que despedirme obligatoriamente 😛 Que pases una buena navidad y que te sea leve poner sonrisas a los vecinos 😀
    Trátame bien a Lucas en el segundo trimestre y en el tercero a ser posible 😀
    Un abrazo, Jaz

  6. Ojalá pudiera ser de mayor utilidad… Te deseo unas felices fiestas y que las aproveches para leer mucho, mucho, mucho.
    Y no olvides pasear de vez en cuando por aquí. No sé, puede que en Hawaii también se celebre la Navidad 😉

  7. Yo sí que conozco algo de Peter Viertel, de hecho, hace unas semanas lo rememoraron en el programa de “Cifras y letras” y hablaron mucho de él.
    Bonito blog Eduardo, gracias por lo de hoy… Fue un consuelo y una sorpresa agradable, gracias por tus ánimos, no te decepcionaré.
    I promise.

    Un beso.

  8. Me encanta la buena opinión que mis alumnos tienen de mí…

  9. Infinita gratitud por tus palabras. Luego te quejas cuando te llamamos su mafiosidad, jajaja. No puedo evitar sentirme superior a ellos, son simples moscas, pero molestan cuando se te meten en la boca (salió mi vena poética). Por cierto, te tomaba por un ser más sádico, a mí se me ocurren otras torturas más dolorosas.
    Un abrazo.

  10. No news, good news. Mira en tu blog.

  11. Estoy en ascuas. ¿Podrías adelantarme las novedades que hay en el frente?

Nos encantaría conocer tu opinión sobre esto…

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