Cita en Hawaii

«A veces el amor tiene caricias frías, como navajas de barbero.»

Viajeros y turistas

La ocasión no puede ser más propicia, y más para nosotros, los que vivimos aquí en Hawaii, o en sus cercanías: mañana, martes 1 de julio de 2008, muchos empiezan sus vacaciones, y todo aquél a quien se lo permite la crisis (perdón, no: las dificultades económicas objetivas, p.e.) se dispone a abandonar su lugar de residencia habitual para trasladarse durante unas semanas hasta lugares más o menos cercanos, exóticos o peligrosos. Bien.

Habréis reparado en que he evitado el uso del verbo «viajar», a pesar de que la absoluta totalidad de quienes van a hacerlo estén convencidos de que eso es lo que van a hacer, y más si se atiende a la primera acepción que aparece en el DRAE: «Trasladarse de un lugar a otro, generalmente distante, por cualquier medio de locomoción». Y si así lo he hecho, es porque entiendo que el empleo de dicho verbo implica el de su sustantivo correspondiente, «viajero», y ahí sí que no. Porque opino que de todos ellos muy pocos son viajeros; la mayoría son turistas.

Paul Bowles, El cielo protector (1949; Ed. Anagrama, págs. 18-20):

Aun en sus breves períodos de vida sedentaria, […] le bastaba ver un mapa para ponerse a estudiarlo apasionadamente, y entonces, en la mayoría de los casos, empezaba a proyectar un nuevo viaje imposible pero que a veces llegaban a realizar. No se consideraba un turista; él era un viajero. Explicaba que la diferencia residía, en parte, en el tiempo. Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. […] otra importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero acepta su propia civilización sin cuestionarla; no así el viajero, que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan.

Aquí en los alrededores de Hawaii sabemos bien de qué habla Mr. Bowles. Sobre todo porque hubo un tiempo en que no había turistas, y sí viajeros. Ni siquiera sé muy bien cuándo cambió la cosa, aunque tengo mis intuiciones; lo que sí está claro (y de esto hemos hablado alguna que otra vez en clase) es que todo empezó en la primera mitad del siglo XIX, por culpa de los románticos (del norte y del centro de Europa).

Ellos fueron los primeros en abandonar sus ciudades, sus países de origen, y viajar a otros que consideraban más primitivos, salvajes, exóticos o, en definitiva, puros y libres, no diré que por placer, pero, desde luego, tampoco por obligación. Antes de los románticos, sólo viajaban los aventureros, los soldados y los comerciantes; la mayor parte de las personas morían sin haber abandonado nunca el lugar en que habían nacido. Sin embargo, la angustia que caracterizó a los románticos, su rechazo frontal a las normas de las burguesas sociedades en que vivían y a las que consideraban opresivas e hipócritas, los llevaron a romper con ellas y buscar nuevos aires; buscaron lugares en los que la vida no estuviera cuadriculada al milímetro y en los que se viviera en un estado de primitivismo edénico que llegaron a identificar con la auténtica y primigenia libertad del primer ser humano.

Los lugares que eligieron fueron los países y regiones ribereños del Mediterráneo y Oriente Próximo: España en general, y Andalucía en particular, Italia, Grecia, Marruecos, Libia, Egipto… se convirtieron en las nuevas tierras prometidas para aquellos primeros viajeros que buscaron romper con la hipócrita vida burguesa en la que se habían criado y por la que se sentían oprimidos, anulados como individuos.

De todo ello dejaron constancia en maravillosos libros de viajes, en muchos de los cuales, a pesar de sus buenas intenciones, no consiguieron la mirada limpia que pretendían y arrojaron toda clase de prejuicios sobre los habitantes de aquellos lugares a los que viajaron.

El resto de la historia es más conocido: a partir de la Segunda Guerra Mundial son los estadounidenses los que, afianzados en su poderío económico y su pujanza social, se lanzan a recorrer el mundo, y a ellos se unirán británicos, alemanes, suecos, franceses et alia una vez Europa llegue a superar las consecuencias del desastre. Conforme la mejora de la situación económica y de las condiciones de vida se vaya extendiendo a mayores capas de la población (esto es, democratizando), será mayor el número de gente que se puede permitir el (anteriormente considerado) lujo de viajar por ahí. Sólo que ahora ya son minoría los que viajan, y mayoría los que hacen turismo.

Por cierto, ¿sabéis que el precio que está alcanzando el petróleo está haciendo que esta situación vuelva a la era pre-turista? Quiero decir: hubo un tiempo, por si no me he explicado bien, en que sólo viajaban los que tenían capacidad económica para permitírselo (¿he olvidado mencionar que aquellos viajeros románticos solían ser miembros de las clases más acomodadas de sus respectivos países?), y ahora las compañías aéreas, ya de forma descarada y sin tapujos, están empezando a reflejar el precio del combustible en el precio de los billetes, los cuales pronto van a estar, de nuevo, al alcance sólo de unos pocos. Esto es, el hecho de viajar se está aristocratizando de nuevo.

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12 pensamientos en “Viajeros y turistas

  1. Me parece a mí que su mamá la tiene muy mimadita, joven (por cierto, la saluda de mi parte).
    En serio, me alegro de que el verano te vaya tan bien. Ya me contarás lo del viajito. Qué susto, menuda pandilla de locas sueltas por el mundo…
    Salúdalas y diles que todavía estoy esperando que se pasen por aquí. Divertíos.

  2. Camila Daris en dijo:

    uyyy contesté un poquito tarde! jaja. Pues las vacaciones genialess! Playa, dormir, salir, amigos, y bueno estamos planeando ahora un viajecito con las niñas estasss!! Las niñas todas muy bien, disfrutando de las vacaciones merecidas! jajaja 🙂

  3. Fale. Es el poniente, que me tiene agilipollao. Más que de costumbre.

  4. Ramón Soler en dijo:

    Que no, Eduardo, que me refiero a la lista de amigos a los que verás «físicamente», o sea, cerveza -y lo que encarte- en mano, y no URL ni OUUURGG ni nada por el estilo. ¿OK?

  5. Ramoncito, este… ¿A qué demonios te refieres con lo de la «lista de amigos»? ¿Es que tienes una URL que incluir en la sección «Gente amiga»? Si eso es así: ¿desde cuándo? Y, sobre todo, ¿por qué no lo sé? ¿Ein?

  6. Florence, my dear!
    ¡Cuántas ganas de verte por aquí! ¿Debo suponer que tu visita significa que ya has terminado con tus ocupaciones periféricas? Si ése es el caso, espero que todo haya acabado como Dios manda. Te llamaré para que me informes.
    En cuanto a tu pregunta, si la entiendo bien, ya dejé una visita guiada para los nuevos vecinos. Pincha en este enlace:
    https://citaenhawaii.wordpress.com/2008/05/12/hawaii-una-visita-guiada/

    Supongo que ya te irás poniendo al día, así que espero tus comentarios con impaciencia.

    ¿Sigue en pie lo del Día del Carmen?

    Kisses.

  7. Florence en dijo:

    After a few months wandering around Little Britain, here I am in Hawaii. Such a lovely place for a lady tourist 🙂
    By the ways, any guided tours for latecomers on offer?
    Love.

  8. Ramón Soler en dijo:

    Querido Eduardo:

    Sabemos bien a lo que te refieres porque vivimos en una zona superturística. Supongo que en las zonas “superviajeras” ocurrirá lo mismo. Imagínate lo que tiene que ser Katmandú, lleno de hippies oliendo a sándalo y locales repletos de tiendas de campaña y colchones aislantes esperando la ocasión para que el primer viajero-auténtico-patanel pase por allí en busca de un sherpa.

    El viaje, desde luego, es una vocación continua de mirar lo que hay alrededor con curiosidad casi enfermiza. Muchas veces he sentido más emoción y he descubierto más belleza “viajando” a algunos sitios de mi entorno inmediato que en grandes museos, en los que la Olimpus del guiri de al lado me ha dado en el colodrillo.

    Por lo pronto me voy a ir una semanita a recorrerme en coche la isla de Lanzarote, a ver qué pasa por ahí. Es lo que dará este año de sí.

    Ah Eduardito, no dejes de incluirme en tu lista de amigos para este verano, que todo se sabe en la blogosfera.

    Abrazos

  9. Hola, queridos.
    Llevaba tiempo sin poder contestar, Domestics affairs.
    Camila: mis vacaciones, por el momento, no van mal: sol, paseos, bici, música, libros, amigos… No me quejo. Y las tuyas, ¿cómo van? ¿Responden a lo esperado? ¿Y qué es de nuestras comunes amigas Yael, Noelia, Dunia…? Muchos recuerdos para todas.
    Querido Juanmi: Banania nunca volverá a ser lo mismo cuando te vayas. En cuanto a los charcos y los turistas, bueno, supongo que Dios, en su infinita sabiduría, tenía claro lo que hacía cuando los puso en el mundo: unos, para meterse en ellos, los otros, para evitarlos. Lo que no termino yo de tener muy claro es el reparto.
    No se trata de hablar del turista con desprecio; evidentemente, mi comentario es una generalización y, como todas ellas, es injusto. Eso ya lo sé. Pero creo que cualquiera que, como nosotros, viva en una «zona turística» sabe de lo que estamos hablando: no se trata del turista-individuo, sino del turista-masa y los inconvenientes que se derivan de su masa-presencia: la población que se multiplica durante unos meses, mientras los servicios siguen siendo los mismos; tráfico infernal; atascos monumentales; playas masificadas; colas interminables para comer en cualquier sitio; servicio tirando a espantoso en la mayoría de los locales (prisas, agobios, facturas hipertrofiadas). Y todo ello mezclado con unas gotas de esa mala educación tan nuestra, tan «tal como semos». Si Dante hubiera conocido todo esto, no sé yo si no habría añadido un círculo más a su «Inferno».

  10. Camila Daris en dijo:

    Eduardooooo qué tal tus vacancesss?? Buenooo espero que bien!! Un Besooo.

  11. Pingback: Retazos de la web del 2008-06-30 (microblogging) | hombrelobo, una mente dispersa

  12. Los progres son personas que, como ya hemos visto en otros temas comentados en Hawaii,se dedican a adoctrinar al pueblo, al que dicen adorar -pero al que, en el fondo, desprecian- catalogando buenas y malas acciones; todo este rollo viena a colación por lo de los viajes. Si le dices a u progre dónde vas a ir de vacaciones, te despreciará porque, vayas donde vayas, lo considerará vulgar -nada que ver con el alternativo lugar que él (o ella) ha elegido, sea Vietnam o Nueva York-. Ellos se consideran viajeros, nunca turistas.
    La palabra ‘turista’ es inglesa de origen. Se puso de moda entre la ‘high class’ del 17 y, sobre todo del 18 (siglo) mandar a los hijos (e hijas) a hacer el Grand Tour, visitando, en compañía de un tutor o institutriz, los grandes lugares de la antigüedad clásica: Grecia e Italia; los que hacían el ‘tour’ se llamaban ‘tourists’. Hoy se habla del turista con desprecio, como un consumidor de ocio. Bueno, me he metido en un charco del que no sé salir porque llevo muchas horas en Banania y me he asomado a Hawaii para relajarme. Seguiremos informando.

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