Recuerdos, memoria, amnesia

Miércoles. 22 Julio, 2009 at 19:22 | In Literatura | 10 Comments
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«Por ello no quiero imponer mis apreciaciones y juicios, mi propio punto de vista. Éstos siempre deforman las cosas según el ángulo de observación. El mismo fenómeno o acontecimiento, observado por varias personas desde distintos ángulos, se muestra diferente. Alguien dirá: las cosas no fueron así sino de otro modo. Y tendrá razón. Y la tendrán también quienes las ven de un modo un tanto diferente. Todo depende de si uno es protagonista del espectáculo o simple espectador, de si participa en los acontecimientos o se asoma a ellos por el ojo de la cerradura, que limita su campo de visión a un mísero resquicio. Depende también de las cosas que uno recuerda y de las que ha olvidado. Porque algunos tienen la capacidad de recordar detalles sorprendentes de la guerra, pero han olvidado las causas por las que estalló. Otros saben el nombre del tendero de su infancia, pero no se acuerdan de quién era entonces primer ministro. La gente no es igual. Cada uno tiene derecho a sus propios recuerdos y a su propia amnesia, sin que nadie se entrometa en sus asuntos.» (Adiós, Shanghai, págs. 12-13)

La cita se la debemos, nuevamente, al búlgaro Angel Wagenstein, a quien conocimos en Hawaii hace unos meses (pincha aquí y/o aquí) y de quien la -pequeña pero cada vez más imprescindible- editorial barcelonesa Libros del Asteroide no ha mucho que ha publicado Adiós, Shanghai, tercera parte de una ambiciosa trilogía «dedicada al destino de los judíos en la Europa del siglo XX». Si la primera parte, El Pentateuco de Isaac, fue un descubrimiento asombroso, este cierre de ciclo hace que nos preguntemos, con un pasmo infinito, cómo es posible que a nadie le haya dado antes por traducir a este autor a nuestra lengua.

Gracias, hombrecillos del Asteroide.

A buen tiempo… quédate en casa

Viernes. 17 Julio, 2009 at 13:54 | In General, Música | Leave a Comment
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En el artículo anterior os dejaba con unas cuantas reflexiones sobre el hecho de viajar y sobre lo que Claudio Magris llama «esa irrealidad vulgar que caracteriza a los sitios donde sólo existe la temporada de veraneo.» (El Danubio, pág. 217). Pues hoy vamos con algo menos serio. Nada de reflexión: pura constatación del horror en que puede llegar a convertirse el verano de cualquier incauto.

Para ello echamos mano otra vez de aquéllos que transitan los caminos del mito con el sobrenombre de «Los Ramones de Algete». Sí señores, de nuevo con ustedes Los Nikis y la demoledora visión del veraneo de masas que nos regalaron en La hormigonera asesina (1989).

Primer golpe a la mandíbula: «Voy a Benidorm», una versión del «Born to be alive» (1979) de Patrick Hernandez. La letra no tiene mucha complicación.

Segundo derechazo, el definitivo y a besar la lona: «No vuelvo a ir a Benidorm», versión del clásico de 1962, «Rhythm of the rain», de The Cascades.

Un día vi un anuncio en una pared,
un día de mucho calor.
¿Quién me mandaría fijarme en él?
No vuelvo a ir a Benidorm.

502 kilómetros en autocar.
¡Herodes, ven, por favor!
Acaba con el niño que tengo detrás.
No vuelvo a ir a Benidorm.

Tengo el intestino del revés,
Chuck Norris en el vídeo una y otra vez.
Nunca más me fío de un anuncio.
Nunca más.

El tanga del de al lado es como el de Tarzán.
¡Esta playa es la peor!
Señora, baje un poco a Georggie Dann.
No vuelvo a ir a Benidorm.

El agua es más caliente de lo normal,
sospecho cuál es la razón.
Juro por mis muertos no volver jamás.
No vuelvo a ir a Benidorm.

Sólo hay elefantes en top-less.
¿Por qué no viene el monstruo del Lago Ness?
Nunca más me fío de un anuncio.
Nunca más.

No es extraño que en Benidorm los declararan personae non gratae. Es que ellos siempre fueron más de Estepona (hechos verídicos y comprobables los dos).

Y ya sabes: desconfía de la publicidad.

El viaje

Miércoles. 15 Julio, 2009 at 18:34 | In Literatura | Leave a Comment
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Como el verano pasado, volvemos a sacar a colación el tema de los viajes. Pero si entonces acudimos al magisterio de Paul Bowles (pincha aquí, anda), ahora es el gran Claudio Magris quien acude en nuestro socorro con algunas citas extraídas de ese libro imprescindible e inclasificable que es El Danubio (Barcelona, Anagrama, 1988).

Página 44 (cito por la edición de Compactos Anagrama, 1997):

«El viaje es la fidelidad del sedentario, que afirma en todas partes sus hábitos y sus raíces e intenta engañar, con la movilidad en el espacio, la erosión del tiempo, para repetir siempre las cosas y los gestos familiares: sentarse a la mesa, charlar, amar, dormir. Entre las frases latinas que adornan, con la autoridad de la lengua muerta, las salas del castillo de Sigmaringen, hay una que celebra el amor al lugar natal, el espíritu residente, arraigado en su propia morada y carente de la manía de abandonarla: “Domi manere convenit felicibus”, conviene a los felices quedarse en casa.»

Página 81:

«Cualquier viaje [...] es una resistencia a la privación, porque no se viaja para llegar sino para viajar y entre los retrasos brilla el puro presente.»

Página 142:

«para saber ser Nadie, como Ulises, puede que haga falta el mar.
[...]
El mar [...] es el abandono a lo nuevo y a lo desconocido, afrontar el viento pero también dejarse llevar por la ola. En algún puertecito, con una camisa vieja y las piedras que arden bajo los pies, con la mano abierta para recibir con naturalidad el placer y el amor, los cuales no deben abrirse camino con fatiga entre los abrigos y las precauciones del invierno, estamos dispuestos a subir a la primera barca y desaparecer»

Página 217:

«esa irrealidad vulgar que caracteriza a los sitios donde sólo existe la temporada de veraneo»

Página 240:

«Un viaje también es siempre una expedición de salvamento, la documentación y recolección de algo que se está extinguiendo y dentro de poco desaparecerá, el último abordaje a una isla que está siendo absorbida por las aguas. Cuvier distinguía entre voyageurs, naturalistes, géographes y botanistes

Página 257:

«Es posible que todo viaje se dirija hacia su origen, a la búsqueda de su propio rostro y del fiat que lo ha sacado de la nada. El viajero escapa de las constricciones de la realidad, que lo aprisiona en la repetición, y busca la libertad y el futuro, o mejor dicho las posibilidades de un futuro todavía abierto y todavía por elegir»

Página 293:

«Quien ama la vida, debe de amar posiblemente su juego múltiple, entusiasmarse no sólo por el viaje hacia islas lejanas, sino también por los trámites burocráticos referentes a la renovación del pasaporte.»

Me vais a permitir una última cita que no tiene nada que ver con las anteriores, pero con la que no puedo mostrar mayor acuerdo (las negritas son mías):

«la persona está constituida por los valores en los que cree y que imprimen en su rostro la huella de su nobleza o de su vulgaridad; el alma se tiñe de las imágenes que en ella se forman […] y el valor de cada cual está en estrecha relación con el valor de las cosas a las que ha dado importancia. […] somos lo que creemos»(página 195).

Os veo en Hawaii.

¡¡Aloha!!

Contra la crisis, imaginación (y 2)

Sábado. 11 Julio, 2009 at 21:33 | In General | 5 Comments
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O mucha cara, que también vale.

Ayer por la mañana me encontré esto mientras paseaba:

Hipnosis erótica

Look into my eyes, look into my eyes...

La pena es que el espectáculo había sido la noche anterior. Me pierdo las mejores.

P.S.: Sala S’ Tragos… No me diréis que el nombre no es todo un vaticinio.

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