Mediterráneos
Viernes. 20 Marzo, 2009 at 16:18 | In Bachillerato, General | 12 CommentsTags: Favonio, Mediterráneo, Poseidón
Abandono Hawaii.
Pero no os hagáis ilusiones, va a ser sólo por unos días. Siento defraudar vuestras esperanzas, pero volveré.
Mañana sábado salgo de viaje de fin de estudios con un grupo de alumnos de 2º de Bachillerato, así que estaré ausente unos cuantos días. Nos vamos de crucero por el Mediterráneo. Nos haremos a la mar en Barcelona, desde donde pondremos proa a Villefranche-Montecarlo para, en los días sucesivos, atracar en Florencia-Livorno, Roma-Civitavecchia, Nápoles y Túnez. Desde allí Favonio, que trae consigo las suaves brisas de la primavera y anuncia gozoso el verano, pondrá fin a nuestra singladura y nos devolverá a seguro, imagino que cansados y espero que felices.
¡Poseidón, guarda para nosotros la más amable de tus caras y no blandas iracundo tu tridente!
Y mientras retomo la palabra, hago públicos mis votos antes de la travesía. Nos vemos pronto.
UN DESEO ANTES DE EMBARCAR…
Nos embarcamos en un viaje. Un viaje romántico. Pero romántico de verdad: vamos a viajar no sólo en el espacio hasta otros países, sino también en el tiempo. ¿Os acordáis?
Como aquellos primeros ciudadanos del norte y el centro de Europa que llegaron hasta las orillas de nuestros mediterráneos (así, en minúsculas y en plural, porque hay muchos, tantos como pueblos y gentes crecemos al amparo de su luz) huyendo del frío aburguesamiento de sus países, tan previsibles y aburridos.
Intentemos ser, como lo fueron ellos, viajeros y no turistas.
El mismo mar al que se asoman Francia, Italia y Túnez es el que baña nuestras costas. El carácter y las costumbres de los franceses del Midi, de florentinos, romanos, napolitanos y tunecinos harán que no nos sintamos extranjeros al recorrer sus tierras; al contrario, lo más probable es que, como les ha ocurrido a tantos antes que a nosotros, nos identifiquemos plenamente con la vida y el ruido de las calles, con costumbres que nos resultarán tan familiares como la siesta, con los horarios dilatados al calor de la conversación, con el sabor de la comida, con el trato afable de la gente, y que terminemos reconociéndonos a nosotros mismos, en nuestras virtudes y nuestros defectos, reflejados en ese espejo.
Y esto sólo lo conseguiremos si, al embarcar, dejamos fuera de las maletas nuestros miedos, nuestras fobias, nuestras costumbres (¡¡que no vamos a perder, las recuperaremos en cuanto volvamos!!), la ceguera que nos impide ver más allá de la punta de nuestros zapatos y la flojera que no nos deja aprender nuevos pasos de baile, y partimos con los ojos bien abiertos para distinguir nuevos colores, con los oídos atentos para captar el sonido y el ritmo de otras voces, con las papilas dispuestas a degustar nuevos sabores. Es decir, si no olvidamos incluir en nuestro equipaje la ilusión y el ánimo necesarios para sumergirnos en un mundo cuyos frutos son la base de la cultura occidental, de su arte, de la filosofía, de la ciencia, de la belleza, de una forma, en definitiva, de entender el paso fugaz del hombre por este mundo que hace que los mediterráneos no hayamos perdido todavía la noción de lo que es la buena vida. Y que seamos envidiados por eso.
Seamos Argonautas. Como Jasón, deseemos no volver hasta haber conquistado nuestro particular vellocino de oro.
¡Canopus, timonel, con pulso firme gobierna nuestra nave!
Que los dioses nos protejan, guíen nuestros pasos y velen nuestros sueños.VALE.
De Vida y destino…
Lunes. 9 Marzo, 2009 at 21:35 | In Literatura | Leave a CommentTags: Literatura, Novela, Vasili Grossman, Vida y destino
Vasili Grossman, Vida y destino, Barcelona, Círculo de Lectores / Galaxia Gutenberg, 2007:
«Yo no creo en el bien, creo en la bondad.» (pág. 25).
«Nada es más duro que ser hijastro del tiempo. No hay destino más duro que sentir que uno no pertenece a su tiempo.» (págs. 55-56).
«La aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada. El totalitarismo no puede renunciar a la violencia. Si lo hiciera, perecería. La eterna, ininterrumpida violencia, directa o enmascarada, es la base del totalitarismo. El hombre no renuncia a la libertad por propia voluntad. En esta conclusión se halla la luz de nuestros tiempos, la luz del futuro.» (pág. 264).
«Las agrupaciones humanas tienen un propósito principal: conquistar el derecho que todo el mundo tiene a ser diferente, a ser especial, a sentir, pensar y vivir cada uno a su manera.
Para conquistar ese derecho, defenderlo o ampliarlo, la gente se une. Y de ahí nace un prejuicio horrible pero poderoso: en aquella unión en nombre de la raza, de Dios, del Partido, del Estado se ve el sentido de la vida y no un medio. ¡No, no y no! Es en el hombre, en su modesta singularidad, en su derecho a esa particularidad donde reside el único, verdadero y eterno significado de la lucha por la vida.» (pág. 281).
«¡Qué poder y claridad hay en la palabra, la palabra libre y desinhibida! La palabra que se pronuncia a pesar de todos los temores.» (pág. 364).
«La libertad consiste en el carácter irrepetible, único del alma de cada vida particular. [...] el individuo existe como mundo que nunca se repetirá en toda la eternidad. Sólo se puede experimentar la alegría de la libertad cuando encontramos en los demás lo que hemos encontrado en nosotros mismos.» (pág. 708).
«las almas más puras estás siempre e inevitablemente abocadas a la duda.» (pág. 1007).
«Todos eran débiles, tanto justos como pecadores. La única diferencia era que un hombre miserable, cuando realizaba una buena acción, se vanagloriaba de ella toda la vida, mientras que un hombre justo no reparaba en sus buenas acciones, pero recordaba durante años un pecado cometido.» (pág. 1066).
Si sólo vais a leer un libro en los próximos meses, o años, que sea éste.
Sobre Grossman y Vida y destino:
- http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/21225/Vida_y_destino/
- http://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/28/escorpion/1190974371.html
- http://www.elpais.com/articulo/reportajes/mentiras/victoria/elpdomrpj/20060903elpdmgrep_8/Tes
- http://www.letraslibres.com/index.php?art=11832
- http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=8127&num=818&sec=32
Antes del estreno de Watchmen
Jueves. 5 Marzo, 2009 at 0:33 | In Arte, Literatura | 11 CommentsTags: Cómic, Dave Gibbons, Juvenal, Watchmen
El próximo viernes se estrena la película basada en Watchmen, considerado por muchos como el mejor cómic de todos los tiempos, con dibujos de Dave Gibbons y guión de Alan Moore. Para ir abriendo boca, mirad qué reportaje se han currado los de elmundo.es. Qué gusto que dan las cosas bien hechas, caray…
El título del cómic está tomado de unos versos pertenecientes a la «Sátira VI» del poeta Décimo Junio Juvenal (siglos I-II). La composición trata acerca de las mujeres (y dejémoslo ahí). En su contexto original, la cita alude a la dificultad de obligar a la mujer a tener un comportamiento moral adecuado debido a la corruptibilidad de los hombres que la custodien:
[...] noui
consilia et ueteres quaecumque monetis amici,
«pone seram, cohibe». Sed quis custodiet ipsos
custodes…
Que viene a significar:
Soy consciente del consejo de mis amigos: «Echa el cerrojo y mantenla encerrada». Pero, ¿quién vigila a los vigilantes?
Pues eso… ¿QUIÉN?
Recital poético de Jaime Siles
Miércoles. 4 Marzo, 2009 at 20:36 | In Literatura | 2 CommentsTags: Jaime Siles, Literatura, Poesía
SIN
Sin signo.
Sin idioma.
Sin final.
Tal cual a ti
en ti
nada te cambia.
Lo anterior a tu voz,
eso es el mundo.(de Biografía sola, 1971)
Jaime Siles es filólogo, crítico literario, ensayista y traductor, además de uno de nuestros más renombrados poetas. Y está vivo, por añadidura.
Autor prolífico, cuenta en su haber con algunos de los premios más prestigiosos, como el Loewe, el Nacional de la Crítica o el Generación del 27. Ha sido galardonado con el Premio de las Letras Valencianas por el conjunto de su obra, de la que cabe destacar títulos como Canon, Himnos tardíos, o los recientemente premiados Colección de tapices, Actos de habla y Desnudos y acuarelas. Y mañana jueves, 5 de mayo, a las 20:30 horas, leerá su poesía en Málaga, dentro del ciclo «Palabras en la noche», organizado por el Centro Cultural de la Generación del 27. Será en en el Instituto de Estudios Portuarios (Puerto de Málaga).
De Alegoría, 1977:
RITORNELLO
Nada hay en mí, sino esos horizontes
que alguien dormido contempla desde un mar:
desde otro mar, que acaso ya no existe.
De Semáforos, semáforos, 1990:
HIMNO A VENUS
Amor bajo las jarcias de un velero,
amor en los jardines luminosos,
amor en los andenes peligrosos
y amor en los crepúsculos de enero.Amor a treinta grados bajo cero,
amor en terciopelos procelosos,
amor en los expresos presurosos
y amor en los océanos de acero.Amor en las cenizas de la noche,
amor en un combate de carmines,
amor en los asientos de algún coche,amor en las butacas de los cines.
Amor, en las hebillas de tu broche,
gimen gemas de jades y jazmines.
De Columnae, 1987:
PROPILEO
A ti, idioma de agua derrotado,
a ti, río de tinta detenido,
a ti, signo del signo más borrado,
a ti, lápiz del texto temido,a ti, voz de lo siempre más negado,
a ti, lento silencio perseguido,
a ti, este paisaje convocado,
a ti, este edificio sugerido,a ti, estas columnas levantadas ,
a ti, los arquitrabes reflexivos,
a ti, las arquivoltas consagradas,a ti, los arbotantes disyuntivos,
a ti, mar de las sílabas contadas,
esta suma de sones sucesivos.
De Himnos tardíos, 1990:
PASOS SOBRE EL PAPEL
Hoy todas las palabras me vinieron a ver.
Iban todas vestidas y yo las desnudé.
Tenía agua dentro y yo se la quité.
Bebí toda su aguay me quedó su sed.
No me quedó su habla: me quedó su mudez.Hoy todas las palabras me vinieron a ver.
Todas iban vestidas y yo las desnudé.
Ni debajo ni dentro había ningún ser
sino un lento perfume de luz sobre su piel:
un líquido contacto de tinta y de papel.Nada más. Eso es todo lo que recuerdo ver.
Recuerdo las palabras: eran una mujer,
una luz, un perfume, una tinta, una piel.
Oigo pasos que vuelven y vuelven a volver.
No existen: vuelven sólo e insisten otra vez.Las palabras son pasos dados sobre el papel
hacia nosotros mismo pero con otra piel.
Ellas y nosotros formamos un vaivén
en el tiempo que dura nuestro yo en otro quien.En las palabras vive lo que vivió una vez
aunque nunca lo mismo tenga segunda vez.
La ortografía de los números
Martes. 3 Marzo, 2009 at 21:33 | In Bachillerato, Educación, Lengua | 10 CommentsTags: Bachillerato, Educación, Lengua, Números, Ortografía, Real Academia Española, Secundaria
Cansado y aburrido de discutir con vosotros cada vez que corrijo vuestros hábitos ortográficos a la hora de representar los números en nuestra lengua, he aquí lo que dice la Real Academia Española al respecto en el Diccionario panhispánico de dudas (Madrid, RAE-Santillana, 2005, págs. 461-463). Pero como vosotros no creéis nada que no esté recogido en internet, si no os fiáis podéis comprobar en este enlace que la RAE manifiesta lo mismo en el diccionario que en su web. No tengo más que añadir.
NÚMEROS. Existen dos sistemas básicos para representar los números mediante signos: la «numeración arábiga», llamada así porque fue introducida en Occidente por los árabes, y la «numeración romana», heredada de los romanos. Además, los números pueden representarse mediante palabras, denominadas «numerales». En la numeración arábiga, cualquier número puede representarse mediante la combinación de solo diez signos, llamados cifras o dígitos: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9; la numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo. Debido a su mayor simplicidad, la numeración arábiga sustituyó en la Edad Media al sistema romano, que ya no se emplea en la actualidad, salvo en unos pocos casos. En los textos escritos pueden emplearse tanto cifras como palabras.
1. Uso de cifras o de palabras.
La elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de varios factores: el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. Así, en general, en textos científicos y técnicos es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito. Por las mismas razones de concisión y claridad, en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios es también general el empleo de cifras. Por el contrario, en obras literarias y textos no técnicos en general, resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras. A este respecto pueden ofrecerse las siguientes recomendaciones generales:1.1. Se escribirán preferentemente con letras:
- Los números que pueden expresarse en una sola palabra, esto es, del cero al veintinueve, las decenas (treinta, cuarenta, etc.) y las centenas (cien, doscientos, etc.): Me he comprado cinco libros: tres ensayos y dos novelas; Este año tengo cincuenta alumnos en clase; A la boda acudieron trescientos invitados.
- Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
- Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. No es recomendable mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incunables.
- En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad, sino su nombre: Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no *los últimos veinte km). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
- Todos los números aproximados o los usados con intención expresiva: Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos; Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; ¡Te lo he repetido un millón de veces y no me haces caso!
- Los números que forman parte de locuciones o frases hechas: No hay duda: es el número uno; Éramos cuatro gatos en la fiesta; Te da lo mismo ocho que ochenta; A mí me pasa tres cuartos de lo mismo.
1.2. Se escribirán con cifras:
- Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: En verano la población asciende a 32 423 habitantes (más claro y de comprensión más rápida que treinta y dos mil cuatrocientos veintitrés). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras: Páguese al portador de este cheque la cantidad de veinticinco mil trescientos treinta y ocho euros.
- Los números formados por una parte entera y una decimal: El índice de natalidad es de 1,5 (o 1.5, en los países que usan el punto como separador decimal) niños por mujer. También en este caso, en cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., la expresión numérica suele acompañarse de la expresión lingüística: Páguese al portador de este cheque la cantidad de mil doscientos treinta y cuatro euros con veinticinco céntimos. El sustantivo cuantificado por una expresión numérica decimal, incluso si esta designa cantidad inferior a la unidad, debe ir en plural: 0,5 millones de pesos (y no *0,5 millón de pesos).
- Los porcentajes superiores a diez: En las últimas elecciones votó el 84% de la población. No debe dejarse espacio de separación entre el número y el signo %. Hasta el diez suele alternar el empleo de cifras o palabras en la indicación de los porcentajes: El 3% (o tres por ciento) de los encuestados dijo no estar de acuerdo con la medida. El símbolo % debe leerse siempre «por ciento», no *«por cien», salvo en el caso del 100%, que puede expresarse en letras de tres modos: cien por cien, cien por ciento o ciento por ciento. No debe usarse el signo % cuando el porcentaje se expresa con palabras (*el tres %). Tanto si se escribe con cifras como con palabras, la expresión de los porcentajes debe quedar dentro de la misma línea: *3 / %, *tres / por ciento, *tres por / ciento.
- Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: Madrid dista 40 km de Guadalajara; Mañana se alcanzarán los 35 ºC. No se deben escribir en líneas diferentes la cifra y el símbolo: *40 / km, *35 / ºC.
- Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5 cts. (‘cinco céntimos’), 45 págs. (‘cuarenta y cinco páginas’), 2 vols. (‘dos volúmenes’). No se deben escribir en líneas diferentes el número y la abreviatura: *5 / cts.
- Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, etc.
2. Ortografía de los números escritos con cifras.
Para escribir correctamente los números expresados en cifras, debe tenerse en cuenta lo siguiente:
- Al escribir números de más de cuatro cifras, se agruparán estas de tres en tres, empezando por la derecha, y separando los grupos por espacios en blanco: 8 327 451 (y no por puntos o comas, como, dependiendo de las zonas, se hacía hasta ahora: *8.327.451; *8,327,451). Los números de cuatro cifras se escriben sin espacios de separación: 2458 (no *2 458). En ningún caso deben repartirse en líneas diferentes las cifras que componen un número: *8 327 / 451.
- Nunca se escriben con puntos, comas ni blancos de separación los números referidos a años, páginas, versos, portales de vías urbanas, códigos postales, apartados de correos, números de artículos legales, decretos o leyes: año 2001, página 3142, código postal 28357.
- Para separar la parte entera de la decimal debe usarse la coma, según establece la normativa internacional: El valor de π es 3,1416. No obstante, también se admite el uso anglosajón del punto, extendido en algunos países americanos: El valor de π es 3.1416.
- Las cantidades que tienen como base un sustantivo de significación numeral como millón, millardo, billón, trillón y cuatrillón, siempre que, al menos, las tres últimas cifras de su escritura en números sean ceros, podrán abreviarse mezclando el uso de cifras y letras en su escritura: 327 millones, 3,6 billones, 2 cuatrillones. Son sustantivos, entre otras cosas, porque si se expresa el elemento que cuantifican, este debe ir precedido de la preposición de: 327 millones de habitantes, 2 millardos de dólares. Este método abreviado no es válido para las cantidades en miles, ya que mil no es un sustantivo (la forma sustantiva es millar), sino que forma parte de adjetivos numerales compuestos de dos palabras, en cuya escritura no deben mezclarse cifras y letras; así, no debe escribirse *154 mil personas o *12 mil millones, por la misma razón que no escribimos *30 y siete ni *cincuenta y 4. Debe escribirse 154 000 personas, 12 000 millones (o doce mil millones).
- En la expresión abreviada de los numerales ordinales, se utilizan cifras seguidas de letras voladas. Como corresponde a las abreviaturas, se escribirá punto entre la cifra y la letra volada): 1.º (primero), 2.ª (segunda), 3.er (tercer).
3. Uso de los números romanos
3.1. La numeración romana se basa en el empleo de siete letras del alfabeto latino, a las que corresponde un valor numérico fijo: I (= 1), V (= 5), X (= 10), L (= 50), C (= 100), D (= 500), M (= 1000).[...]
3.2. En la actualidad, sólo se usan los números romanos, casi siempre con valor ordinal, en los casos siguientes:
- En monumentos o lápidas conmemorativas, para indicar los años: MCMXCIX (= 1999). Esta costumbre está cayendo en desuso y actualmente es más normal usar la numeración arábiga.
- Para indicar los siglos: siglo XV, siglo XXI. Se escriben siempre pospuestos al nombre. No deben usarse, en este caso, números arábigos: *siglo 21.
- Para indicar las dinastías en ciertas culturas: los faraones de la XVIII dinastía. Se escriben normalmente antepuestos al nombre. Pueden sustituirse por la abreviatura del numeral ordinal correspondiente: la 18.ª dinastía.
- En las series de papas, emperadores y reyes de igual nombre: Juan XXIII, Napoleón III, Felipe IV. Se escriben siempre pospuestos al nombre.
- En la numeración de volúmenes, tomos, partes, libros, capítulos o cualquier otra división de una obra, así como en la numeración de actos, cuadros o escenas en las piezas teatrales: tomo III, libro II, capítulo IV, escena VIII. Se escriben pospuestos al nombre. En muchos de estos casos, pueden sustituirse por las abreviaturas, antepuestas o pospuestas, de los numerales ordinales correspondientes: tomo 3.º o 3.er tomo, capítulo 12.º o 12.º capítulo; e incluso por números cardinales, aunque en ese caso el número solo puede ir pospuesto al nombre: tomo 3, volumen 2, capítulo 7.
- En la denominación de congresos, campeonatos, certámenes, festivales, etc.: II Congreso Internacional de la Lengua Española, XXIII Feria del Libro de Buenos Aires. Se escriben antepuestos al nombre. Si el número resulta excesivamente complejo, se prefiere, en su lugar, el uso de las abreviaturas de los numerales correspondientes: 78.o Campeonato Mundial de Ajedrez.
- Para numerar las páginas de secciones preliminares de una obra (prólogo, introducción, etc.), con el fin de distinguirlas de las del cuerpo central: El autor cita a Cervantes en la página XVII del prólogo. Se escriben pospuestos al nombre.
- Para representar el mes en la expresión abreviada de las fechas.
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