Quiero ser santa
Viernes. 30 Mayo, 2008 at 20:01 | In Bachillerato, Literatura, Música | 3 CommentsTags: David Bowie, Literatura, Mística, Música, Movida, Parálisis Permanente, Santa Teresa de Jesús
Quiero ser santa
Quiero ser canonizada,
azotada y flagelada,
levitar por las mañanas
y en el cuerpo tener llagas.
Quiero estar acongojada,
alucinada y extasiada,
tener estigmas en las manos.
en los pies y en el costado.Quiero ser santa.
Quiero ser beata.Quiero estar mortificada
y vivir enclaustrada.
Quiero ser santificada,
viajar a Roma y ver al Papa.
Quiero que cuando me muera
mi cuerpo quede incorrupto,
y que todos los que me vean
queden muertos del susto.Quiero ser santa.
Quiero ser beata.
¿Poesía mística? ¿Santa Teresa de Jesús? No: “Quiero ser santa” (1982), de Parálisis Permanente, uno de los himnos más emblemáticos de la llamada “movida madrileña“. La letra no requiere de ningún tipo de comentario; anda que no le habría encantado escribir algo así a la santa de Ávila.
Ahora, el 14 de mayo, se han cumplido veinticinco años de la muerte en accidente de coche de su cantante, Eduardo Benavente (1962-1983). ¿Habéis oído o leído algo en prensa? Casi seguro que no, a no ser en prensa especializada. ¡Hombre, si se tratara de algún otro de por ahí! No sé: Elvis Presley, Jimi Hendrix, Brian Jones, Keith Moon, Janis Joplin et alia. Cada año, cuando llega la fecha, puntualmente, nos informan del **** aniversario de la muerte de… Sin embargo, y recurriendo a una expresión muy manida ya: ¿qué hay de los mártires del rock español? No tenemos remedio.
Benavente fue uno de los personajes claves de toda aquella historia, y sin él las cosas habrían sido muy distintas. No sé si mejores o peores, pero muy distintas. Seguro.
Al final lo fueron. Sin él.
Recuerdo como si hubiera sido hoy mismo la mañana del día 15 de mayo, cuando nos enteramos de su muerte: estábamos en C.O.U (2º de Bachillerato en el sistema actual), y, por la razón que fuera, que no hace al caso, no habíamos entrado a clase, sino que nos habíamos quedado en el bar del instituto: Marcos, Ramón, Cecilia, Reme, Bernardo, José Manuel, Gema, José Antonio, Elena, José Luis, Carmelo, Mª del Mar… Una piarda en toda regla. Alguien le estaba echando un vistazo al periódico y de pronto un “¡Joder!” alto y claro, estupefacto, incrédulo. “Oye, que se ha matado el cantante de Parálisis Permanente”. Silencio.
Recuerdo a alguna de las chicas camino de los servicios, llorando a lágrima viva, y al resto, con la cabeza metida en el periódico para saber los detalles.
Recuerdo a todos con la certeza de que la vida había vuelto, una vez más, a ser lo que suele ser: injusta. Una mierda.
Aprendimos que podíamos ser héroes. Un día nada más. Y que merecía la pena:
Yo, quisiera poder
nadar, nadar bajo el mar.
Y nada, y nada nos alejaría.
Ser como delfines por siempre jamás.
Podemos ser héroes
un día nada más.
Yo sería el rey
y tú serías la reina.
Y nada nos separaría.
Seremos nosotros
un día nada más.
Podemos ser héroes
un día nada más.
Yo, yo puedo acordarme
estar contigo en Berlín.
Y nada, nada nos separaría.
Seremos nosotros
un día nada más
Podemos ser héroes
un día nada más.
(Versión del “Heroes” de David Bowie, 1977; incluida en el único LP de la banda, El acto, 1982).
Yo no tengo la culpa de haber nacido tan sexy
Jueves. 29 Mayo, 2008 at 0:38 | In Bachillerato, Literatura | Leave a CommentTags: Cántico espiritual, Eduardo Mendicutti, Literatura, Mística, Noche oscura del alma, Novela, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús
Tranquilos, no me he vuelto majara. Al menos, no más de lo habitual. Éste es el título de una de las novelas más divertidas e inteligentes de Eduardo Mendicutti (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1948), uno de los escritores más inteligentes y divertidos de la narrativa española actual.
Viene a cuento por el acercamiento que hemos hecho últimamente a la literatura mística (aparte de las notas de clase, ver el post del lunes 26 de mayo), y para quitarle un poco de seriedad al asunto, a ver si os relajáis un poco, que vaya como andamos con los nervios de un tiempecito a esta parte. El argumento de la novela, según la editorial que la publica (Ed. Tusquets, 1997):
Rebecca de Windsor, una hermosísima mujer dedicada con gran éxito al espectáculo, descubre un día ante el espejo que los años no pasan en vano y que el tiempo empieza a hacer mella en su cuerpo. Consciente de que alguien como ella, que siempre ha sabido imponerse al destino y que siempre ha querido -y conseguido- ser la primera en todo, no puede permitirse el lujo de no encontrar la vía más digna hacia un madurez superior, toma un buen día una firme determinación: emprender el camino de la santidad, elevarse por encima de los demás mortales y alcanzar las cimas hasta ahora sólo holladas por los místicos. Todo ello entraría en la más absoluta normalidad de estos tiempos de desconcierto, si no fuera porque Rebecca de Windsor, de hecho, fue durante treinta y siete años de su vida Jesús López Soler y porque nadie, ni siquiera ella, escapa a las muchas trampas de la memoria.
La voz en primera persona de Rebecca de Windsor (¡el nombre es un hallazgo definitivo!) guía al lector por el particular “camino de perfección” que emprende quien en otro tiempo respondiera a un nombre mucho menos glamouroso, y lo enfrenta a una visión absolutamente inédita de la experiencia mística (otra vez aquello de “Non nova…”).
La diferencia estriba en que la metáfora del amor humano a la que recurre constantemente un San Juan de la Cruz, en Yo no tengo la culpa… se transforma en recurso directo a la carnalidad en la “vía unitiva”. Ustedes me entienden.
La novela está trufada de referencias, directas o indirectas, a las grandes obras de la literatura mística española (Cántico espiritual, Noche oscura del alma, Subida al Monte Carmelo, etc.), y a sus dos principales autores, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Las negritas, para indicar dichas referencias, son cosa mía:
[...] en una noche oscura, y hallándome enfrascada en labores de mantenimiento con productos de doña Margaret Astor, tuve una iluminación.
A san Pablo, como era machito, la iluminación le llegó mientras galopaba camino de Damasco; yo la tuve mientras me desmaquillaba [...] creí que me moría por no morirme, menos mal que de repente una luz interior me iluminó [...] y pude oír que una voz misteriosa me llamaba a cuidar en prados deliciosos la belleza de mi alma, y me sentí arrobada, arrebatada, ajenada, arrancada de mí, y volé tan alto, tan alto que, ya digo, no me lo pensé dos veces y decidí que sería santa. La que más.
[...] yo no iba a contentarme con un estatus de santa de segunda categoría. Eso sin contar con que, en cuanto tuve la iluminación, supe que lo mío era ser amada en el Amado transformada. Qué bonito.
(págs. 11-12)
En la página 13:
De la ascética, que parece cosa de picapedreros y criadas, servidora no quería ni oír hablar.
Por eso, apenas logré recuperarme un poco del impacto de la iluminación, me dije: Rebecca, mimarás tu alma, emprenderás la subida al Monte Carmelo, surgirás radiante de la noche oscura, alcanzarás la séptima morada, flotarás en un no saber sabiendo y te fundirás como miel en los brazos del Amado.
En la página 14:
[...] no existía para otra cosa que no fuera leer y leer [literatura mística], y desear encontrarme con fuerzas para ir en busca del Amado por los bosques y riberas, sin coger flores, sin echar cuenta de los bichos, sin temor a romperme las medias y sin arrugarme frente a ningún fuerte y ninguna frontera.
En otros momentos, recrea en pasajes absolutamente hilarantes el arrobo místico a lo Santa Teresa, o el ansia con que la Amada (ella, Rebecca) busca al Amado (varios a lo largo de la novela), hasta llegar a consumar la “vía unitiva”. Aparte de los rasgos más reconocibles de su prosa, y tras una aparente frivolidad literaria, hay que reconocerle a Mendicutti un dominio magistral de los conceptos y la terminología propios de la mística, de modo que jamás cae en la burla grotesca. Brillante en algunos momentos, exige del lector un mínimo conocimiento de dicha literatura mística para extraer todo el jugo de lo que a ratos se presume parodia, y a ratos se declara homenaje.
Toda la noche
Miércoles. 28 Mayo, 2008 at 18:32 | In Literatura | Leave a CommentTags: Caballero Bonald, Literatura, Novela
José Manuel Caballero Bonald, Toda la noche oyeron pasar pájaros (1981):
La historia no se repite, se obceca.
(pág. 165)
Las tres vías místicas
Lunes. 26 Mayo, 2008 at 0:05 | In Bachillerato, Literatura | Leave a CommentTags: Cántico espiritual, Literatura, Mística, Poesía, San Juan de la Cruz
Ahora que en clase hemos estado tratando la literatura mística del siglo XVI español (pues sí, este blog es así: aquí pasamos del tempus fugit a Morrissey y de éste a la mística en un pispás; ventajas de la cultura pop), acabo de poner en la página Document un nuevo texto en PDF: el prólogo de San Juan de la Cruz a su Cántico espiritual. En él manifiesta qué lo ha movido a escribir el poema, y desliza algunas de las claves que hemos ido explicando en los días pasados.
Me parece oportuno recordar ahora el pasaje en el que el autor abulense trata las llamadas “tres vías místicas“:
ARGUMENTO
El orden que llevan estas canciones es desde que un alma comiença a servir a Dios hasta que llega a el último estado de perfectión, que es matrimonio espiritual, y assí en ellas se tocan los tres estados o vías de exercicio spiritual por las quales passa el alma hasta llegar al dicho estado, que son purgativa, yluminativa y unitiva, y se declaran acerca de cada una algunas propriedades y effectos della. El principio dellas trata de los principiantes, que es la vía purgativa; las de más adelante tratan de los aprovechados, donde se haze el desposorio espiritual, y ésta es la vía iluminativa; después déstas, las que se siguen tratan de la vía unitiva, que es la de los perfectos, donde se haze el matrimonio espiritual, la qual vía unitiva y de perfectos se sigue a la iluminativa, que es de los approvechados; y las últimas canciones tratan del estado beatífico, que solo ya el alma en aquel estado perfecto pretende. (pág. 129)
He mantenido la ortografía y el estilo del original. El texto está sacado de la magnífica edición del Cántico espiritual de quien fuera mi admirado maestro en la Facultad, don Cristóbal Cuevas García (Ed. Alhambra, 1979).
No es oro…
Viernes. 23 Mayo, 2008 at 20:48 | In Música | 10 CommentsTags: Belle & Sebastian, Música, Morrissey
Para compensar el tono excesivamente encomiástico de ayer (soy un géminis puro, al fin y al cabo; ahora viene la de arena), os voy a contar una historia que algunos ya conocéis, pero aportando documentación visual absolutamente inédita. ¡Estreno mundial!
Día: Sábado, 7 de agosto de 2004.
Hora: Sobre las 17:00 horas, Zulu Time.
Lugar: Aparcamientos del FIB Heineken (Benicasim), haciendo cola (poca, la verdad; tienen una organización brutal) para entrar.
Hasta allí se han desplazado quien esto escribe y esposa para asistir al concierto cumbre de la que era la X edición del Festival Internacional de Benicasim: la actuación de Morrissey. La expectación es enorme, casi tanto como la solanera terrorífica que abrasa inmisericorde al personal. Yo le digo a mi oíslo: “No te extrañe que éste dé la espantá… No sería la primera vez. Acaba de tocar en Fuengirola, después de diecinueve años de no aparecer por España, así que sería muy raro que viniera dos veces en poco más de un mes. Con lo histérica y lo reinona que es…”
En esos momentos, el cielo debería haberme mandado un rayo en mitad de los dientes… Porque acerté de pleno. A las 20:00 horas, Zulu Time, abrieron las puertas de acceso al Escenario Verde (el importante del festival) y allá que todo el mundo corría para hacerse con un buen sitio. Todo está preparado para que a las 20:30 empiece su actuación el ex-cantante de The Smiths. Esta foto, inédita, la tomé nada más entrar al recinto, aunque ya se ve que hay más gente de la cuenta pululando por ahí:
Pues nada, ya sabéis, la comezón típica justo antes de que empiece un concierto: quédate aquí, cariño, que voy a por dos cervezas, oye, tío tienes fuego… Lo propio.
Mientras tanto, la chiquillería comenta emocionada: que si en no sé donde ha cantado tanto rato, que si más allá cantó tal canción en los bises… Enteradísimos de la historia. Entonces observo que empieza a haber extrañas “orchestral manoeuvres in the dark” encima del escenario, y le digo a mi donna angelicata: “Fíjate, están desmontando el escenario” - ”¡Venga ya, cariño!” – “Que sí, mira, ese tío está guardando una de las guitarras en un estuche, y el otro hace un rato que está trasteando debajo de la batería, y ya han desaparecido los platillos…” – “¡Es verdad!”.
Pasan los minutos y el personal parece no darse cuenta de lo que está pasando. Yo insisto: “No me lo puedo creer, que están desmontando…” Mi mujer intenta animarme: “A lo mejor es que han cambiado el orden de actuación…” – “Que no, coño, que están desmontando el escenario”.
En esto, uno de los chicos que tenía delante me oye y se me gira con los ojos desorbitados: “¿Quéééééééééé?”. Y yo: “Nada, que están desmontando el escenario. Que Morrissey no toca. Fijaos”. Comienza la agitación, el personal empieza a reparar en lo que está pasando, y cuando los rumores son ya imparables y el pasmo generalizado, empiezan los primeros silbidos. A las 20:25 horas, Zulu Time, aparece en las pantallas el anuncio oficial: Morrissey había sufrido un ataque de pánico a bordo del avión que lo traía desde Londres y habían dado la vuelta.
Lo que dio la vuelta inmediatamente fue la noticia: musikboy fue el primero en saberlo en Málaga, porque yo lo llamé con un pasmo que no me cabía en el cuerpo. Había gente tirada por los suelos, con la mirada perdida unos, llorando otros, cagándose en su **** madre la mayoría.
Ni siquiera el hecho de que Belle & Sebastian, que salieron después, hicieran una improvisada versión (sacaron la letra de internet y la imprimieron en el backstage, sobre la marcha) de “The boy with the thorn in his side” (The Queen is dead, 1986) mitigó la tremenda decepción.
Algunos prometimos no volver a gastar un euro en un disco suyo. Mentira. A la hora de la verdad, nos puede la afición. Es demasiado bueno, el cabrón.
Me quedó el consuelo de haberlo visto en el castillo de Fuengirola, unas semanas antes. Ésa era la actuación que devolvía a Morrissey a España, después de diecinueve años de ausencia. Para mí, en particular, tuvo la emoción añadida de ser el concierto del reencuentro: yo ya había visto a The Smiths en directo, en mayo de 1985, en Madrid, que fue uno de los dos conciertos que dieron en la única ocasión en que el grupo tocó en España. A partir de ahí, Morrissey juró que nunca más volvería a tocar en nuestro país (los motivos los explico otro día), y mantuvo su palabra durante casi dos décadas. Ahora, acaba de saberse que en julio vuelve a Benicasim y a Madrid. Habrá que ir, ¿no?
Feliz cumpleaños, Morrissey
Jueves. 22 Mayo, 2008 at 21:00 | In Música | 5 CommentsTags: Jean Cocteau, Jean Marais, Música, Morrissey, The Smiths
Hoy, 22 de mayo de 2008, cumple cuarenta y nueve años el autor de la frase que os recibe a las puertas de Hawaii: “There´s more to life than books, you know, but not much more” (“Handsome devil”, 1983), Steven Patrick Morrissey, conocido en el universo mundo por su apellido a secas: Morrissey. No puedo condensar en un simple post lo que las letras de sus canciones han enriquecido, consolado, entristecido, definido, descrito mi vida desde el año 1983, cuando compré mi primer maxi-single de The Smiths, This charming man.
La imagen de la portada, tomada de la película Orfeo, de Jean Cocteau (1950), muestra al mítico Jean Marais reflejado en una lámina de agua. Y a partir de ahí nada fue lo mismo.
Si me tuviera que decidir por un solo disco… Mal asunto. A pesar de que The Queen is dead (1986) fue elegido el mejor disco de pop de la historia (clara demostración de la fidelidad incondicional de los fanáticos del grupo; en el post “Fugit irreparabile tempus” tenéis los datos exactos de la valoración de este disco), probablemente yo me quedaría con su primer LP, bautizado con el nombre del grupo (The Smiths, 1984). Ahí está todo lo que luego llegarían a ser. Un magnífico análisis de las canciones de este disco -en español, además- lo encontraréis pinchando aquí.
Si tuviera que quedarme con una sola canción… elegiría muchas. Por ejemplo, “There is a light that never goes out”, de su LP The Queen is dead (1986):
Take me out tonight
where there’s music and there’s people
who are young and alive
driving in your car
I never never want to go home
because I haven’t got one
anymoreTake me out tonight
because I want to see people and I
want to see lights
driving in your car
oh, please don’t drop me home
because it’s not my home, it’s their
home, and I’m welcome no moreAnd if a double-decker bus
crashes into us
to die by your side
is such a heavenly way to die
And if a ten-ton truck
kills the both of us
to die by your side
well, the pleasure and the privilege is mineTake me out tonight
oh, take me anywhere, I don’t care
I don’t care, I don’t care
and in the darkened underpass
I thought: “Oh God, my chance has come at last”
(but then a strange fear gripped me and I
just couldn’t ask)Take me out tonight
oh, take me anywhere, I don’t care
I don’t care, I don’t care
driving in your car
I never never want to go home
because I haven’t got one, da, da, da…
Oh, I haven’t got oneAnd if a double-decker bus
crashes into us
to die by your side
is such a heavenly way to die
and if a ten-ton truck
kills the both of us
to die by your side
well, the pleasure and the privilege is mineThere is a light and it never goes out
There is a light and it never goes out
There is a light and it never goes out
En español:
Sácame esta noche
a donde haya música y gente
que sea joven y esté viva
conduce tu coche
no quiero volver nunca, nunca, a casa
porque ya no tengoSácame esta noche
porque quiero ver gente y
quiero ver luces
conduce tu coche
oh, por favor, no me dejes en casa
porque no es mi casa es su
casa, y ya no soy bienvenidoY si un autobús de dos pisos
se estrella contra nosotros
morir a tu lado
es una forma maravillosa de morir
Y si un camión de diez toneladas
nos mata a los dos
morir a tu lado
bueno, el placer y el privilegio son míos.Sácame esta noche
llévame a donde sea, me da igual
y en el oscuro pasadizo
pensé: “Oh, Dios, por fin ha llegado mi oportunidad”
(pero entonces un extraño miedo se apoderó de mí y
no te lo pude pedir)Sácame esta noche
llévame a donde sea, me da igual
simplemente conduce tu coche
no quiero volver nunca, nunca, a casa
porque no tengo
porque no tengoY si un autobús de dos pisos
se estrella contra nosotros
morir a tu lado
es una forma maravillosa de morir
Y si un camión de diez toneladas
nos mata a los dos
morir a tu lado
bueno, el placer y el privilegio son míos.Hay una luz que nunca se apaga
Hay una luz que nunca se apaga
Hay una luz que nunca se apaga
Quien no haya sentido alguna vez algo así, nunca ha sido joven. El muy imbécil…
The Smihts cantaban en “Rubber ring” (1985): “Don’t forget the songs / that made you cry / and the songs that saved your life”. He aquí algunas de ellas:
“Reel aroun the fountain” (The Smiths, 1984):
It’s time the tale were told
Of how you took a child
And you made him old
[...]
Fifteen minutes with you
Well, I wouldn’t say no
[...]
But “Take me to the heaven of your bed”
was something that you never said
“You’ve got everything now” (The Smiths, 1984):
But I don’t want a lover
I just want to be seen
in the back of your car
“Pretty girls make graves” (The Smiths, 1984):
I’m not the man you think I am
I’m not the man you think I am
And Sorrow’s native son
He will not rise for anyone
“Hand in glove” (The Smiths, 1984):
I know my luck too well
And I’ll probably never see you again
“What difference does it make” (The Smiths, 1984):
All men have secrets and here is mine
So let it be known
For we have been through hell and high tide
I think I can rely on you …
And yet you start to recoil
Heavy words are so lightly thrown
But still I’d leap in front of a flying bullet for you
[...]
The devil will find work for idle hands to do
I stole and then I lied
Just because you asked me to
But now you know the truth about me
You won’t see me anymore
“I don’t owe you anything” (The Smiths, 1984):
Life is never kind
Oh, but I know what will make you smile tonight
“Heaven knows I’m miserable now” (1984):
In my life
Why do I give valuable time
To people who don’t care if I live or die?
“How soon is now?” (1985):
I am Human and I need to be loved
Just like everybody else does
Y se quedan tantas fuera… En cualquier caso: Happy birthday, Mr. Morrissey! Y no deje usted nunca de escribir canciones que nos hagan llorar, canciones que salven nuestra vida.
P.S.: El crítico Chris Harvey acaba de publicar en The Daily Telegraph la lista de los cincuenta mejores compositores británicos de canciones de todos los tiempos: 1.- John Lennon. 2.- Kate Bush. 3.- Morrissey / Johnny Marr. Pulsa en el enlace para ver la lista completa (muy discutible, por otra parte, como todas las listas).
El álbum negro
Miércoles. 21 Mayo, 2008 at 0:08 | In Literatura | 5 CommentsTags: Hanif Kureishi, Literatura, Novela
Sigo con Hanif Kureishi, pues el indicador de visitas de esta tarde me indica que, desde que he escrito el post anterior, ha tenido muchas lecturas. Otra de sus novelas importantes es El álbum negro, publicada en 1995, cinco años después que El buda de los suburbios y editada en España también por Anagrama (editorial que ha publicado toda la obra de Kureishi en España, que yo sepa). Ambientada en 1989, en la época posterior a la caída del muro de Berlín y en los estertores del thatcherismo, es mucho más oscura y amarga que la anterior. Mucho más lúcida. Algunas perlas:
todo el mundo insistía en afirmar su identidad, de hombre, mujer, homosexual, negro, judío, enarbolando cualquier rasgo distintivo que pudiera reclamar, como si la calidad de ser humano se perdiera al no llevar una etiqueta. (pág. 102)
No era agradable oír decir que la cultura no servía para nada, sobre todo si la gente no entendía su finalidad. Tal como estaban las cosas, la gente estaba continuamente informada de su propia inferioridad. (pág. 144)
Casi todas las novelas, como la mayoría de las vidas, podrían titularse «Las ilusiones perdidas». (pág. 171)
Cambiando de tercio, un comentario de Raquel a El buda hace un rato (al que ya he respondido en lugar y tiempo correspondientes) me ha llevado a plantear algunas cuestiones básicas. ¿Por qué no leemos a autores como Kureishi en clase, dice Raquel? Dejando a un lado el rollo estrictamente profesional (programación que hay que dar, contenidos mínimos, etc.), digo yo: ¿y qué necesidad hay de ello? Es decir, y sin pretender echar mano del cinismo: uno no puede esperar a que se lo den todo hecho, y menos en asuntos como éste. Es indudable que, en materia de estética, la amistad, la complicidad, el maestrazgo, son fundamentales: todos hemos aprendido porque alguien (un amigo, un familiar, un maestro) nos ha enseñado lo que desconocíamos, y todos hemos aumentado nuestro patrimonio cultural, humano, porque otros tantos nos han indicado nuevos autores, nuevos libros, nuevos discos o películas. Han abierto nuevos caminos ante nosotros. Y aquí entiendo que un sitio como este extraño Hawaii en que nos vamos adentrando poco a poco puede ser útil, interesante.
Pero no podemos olvidar, Raquel, nuestra propio papel en ese proceso: el descubrir las cosas por nosotros mismos, el placer de encontrar y afinar nuestro propio gusto, dejándonos llevar por la intuición, por un olor repentino al hojear un libro, por el tacto especial de una página, por el diseño de una portada o porque el nombre del autor o el título nos llaman la atención. Por la razón que sea. En ese hacerse uno mismo muchas veces llegaremos a callejones sin salida, o a sitios que no nos gustan o que no son lo que esperábamos. Maravilloso. Porque esos ¿errores? también conforman nuestro gusto y nuestra personalidad. No sólo importa saber lo que uno quiere; es casi más importante saber aquello que no queremos, lo que nos disgusta o nos aburre, para evitarlo. Hay tanto a donde acudir hoy día que saber por lo menos hacia dónde no queremos ir ya es bastante.
Igualmente es importante mantener intacta, en lo posible, la capacidad de sorprenderse y el deseo de descubrir cosas nuevas. Y no me refiero sólo a nombres nuevos o de actualidad. Descubrir a un autor clásico que uno no haya frecuentado es lo mismo que si fuera nuevo.
También cumple su función la prensa especializada (en ella incluyo lo que hay circulando por la web, que también hay material estupendo): revistas de literatura, suplementos literarios de los principales periódicos, boletines de novedades, programas de radio y tv… Cuando uno aprende a seleccionar (no hay dios que pueda con todo, es imposible), resultan de mucha utilidad. Como todo, es cuestión de práctica y de tiempo.
Por otro lado, hay gente que no tiene reparo en llegar y gritarte a la cara: “¡Tienes que leer no sé qué!”, como si no hacerlo fuera a arruinar tu vida y/o la opinión que dicho sujeto tiene de ti. Ese tipo de gente suele caerme mal, lo siento.
A veces me ocurre que alguno de mis alumnos, o algún compañero, me piden que les recomiende un libro, y es algo a lo que me suelo resistir, porque es como desnudarse ante los demás; estás diciendo: “Mira, yo leo cosas como ésta y me gustan”. Es como decirles “Así soy yo, éste soy yo”. Y eso es algo que da pudor. A mí por lo menos me lo da. Además, mi gusto no tiene por qué coincidir con el de otras personas, ni yo me considero tan importante que crea que mi opinión tenga validez para nadie que no sea yo mismo, así que… Suelo en esas situaciones cambiar la recomendación por un consejo: acostumbraos a ir a las librerías y dejáos llevar por vuestra intuición; coged los libros, hojeadlos, oledlos (el olor de un libro es fundamental, no os riais), sentid su peso en vuestras manos. Mirad los títulos, leed algún párrafo. Descubrid por vosotros mismos las maravillas que os aguardan en los estantes.
Nos vemos en Hawaii
El buda de los suburbios
Martes. 20 Mayo, 2008 at 16:07 | In Literatura, Música | 16 CommentsTags: Hanif Kureishi, Literatura, Música, Novela
En un comentario a “Drive-in saturday” (vid. infra), musikboy saca a colación la novela El buda de los suburbios (Ed. Anagrama, 1991), de Hanif Kureishi, y nos deja un enlace a una cita de la misma en su blog. El texto elegido por musikboy es:
La vida discurre tediosamente, nada ocurre durante meses, hasta que un día de pronto todo, quiero decir todo, se va a la mierda y se pone patas arriba. Cuando llegué a casa, mamá y papá estaban juntos en su cuarto y el pobre Allie estaba fuera aporreando la puerta como un niño de cinco años. Le agarré y traté de que subiera conmigo, por si aquel trauma le marcaba de por vida, pero me dio una patada en los huevos. (pág. 120)
Yo prefiero otra escena, aquélla (págs. 167-169) en que Kureishi narra el shock que sufre el joven Karim, el protagonista, cuando se tropieza de bruces con la actuación de un grupo -y su público- que nada tiene que ver con la música que se venía haciendo desde finales de los setenta:
Me relajé y escudriñé con la mirada aquella sala oscura, al fondo de la cual se erigía un pequeño escenario con una batería y un micrófono. Quizá fuera un provinciano, no lo sé; pero de pronto me di cuenta de que estaba rodeado por el público más raro que había visto en aquel local. Estaban los melenudos y los colgados de siempre, con sus pantalones negros de terciopelo o tejanos sucios, botas de piel hechas de retazos y chaquetas de piel de oveja, hablando del precio del billete de autobús hasta Fez, de Barclay James Harvest y de guita. Era la clientela habitual, los drogados habitantes de los sótanos y los pisos ocupados de la zona.
Pero delante, muy cerca del escenario, había unos treinta jóvenes vestidos con harapos negros. Es más, con harapos negros llenos de imperdibles. Llevaban el pelo negro muy corto, pero corto de verdad, o bien largo, pero en lugar de lacio hasta los hombros lo tenían en punta y muy tieso, saliendo en todas direcciones como un puñado de agujas. No los habría despeinado ni un huracán. Las chicas llevaban mucha goma y mucho cuero, faldas ajustadísimas con medias agujereadas, la cara blanquísima y los labios de un rojo encendido. Se dedicaban a refunfuñar y a morder a la gente. [...] observábamos a aquella raza de alienígenas vestidos con un abandono y una originalidad que nunca nos habríamos podido imaginar. Empezaba a comprender lo que significaba vivir en Londres y la clase de provocaciones con que íbamos a topar. Aquello restituyó el verdadero sentido de las proporciones.
[...] Pero antes de que tuviéramos tiempo de salir, un grupo de chicos jóvenes vestidos con indumentaria parecida a la del público ya había salido al escenario medio arrastrándose. De pronto, sus admiradores se pusieron a dar saltos, a brincar hacia los lados, a berrear y a escupir sobre el grupo hasta que el cantante -un chico delgaducho con el pelo color zanahoria- quedó empapado en saliva.
[...] Cuando aquel grupejo de andrajosos empezó a tocar por fin, la música hizo temblar las paredes. Era lo más agresivo que había escuchado desde los primeros tiempos de los Who. No había paz ni amor, ni solos de batería, ni sintetizadores afeminados. En aquellos chavales inmorales y paliduchos con cabeza de puercoespín salidos de ciudades dormitorio y que soltaban alaridos sobre el odio y la anarquía no había ni una gota de “progresismo” ni de “espíritu experimental”. Ni una sola canción duraba más de tres minutos y, al terminar, el chico del pelo color zanahoria nos insultaba a muerte de manera sistemática.
Acabamos de asistir al nacimiento del punk.
No future.
No future for you.
No future for me.
Drive-in saturday
Lunes. 19 Mayo, 2008 at 21:14 | In Música | 6 CommentsTags: David Bowie, Música
El bueno de musikboy, como tantos de vosotros, anda estos días agobiadete con los exámenes en la facultad. ¡A sus años! Al quite, David Bowie (“Drive-in saturday”, Aladdin Sane, 1973):
Perhaps the strange ones in the dome
can lend us a book we can read up alone.
¡Hey, Musikboy! Cuidadín con las peliculitas que ves, y con los locales que frecuentas, que ya empezamos a tener una edad (y algunos, vamos camino de tener dos):
(De la imagen me he apropiado indebidamente en la página de Angry Johnny & The Killbillies, los autodenominados “America’s favorite bloodgrass band”. Menuda tropa.)
Más sobre el Beatus ille
Sábado. 17 Mayo, 2008 at 22:40 | In Bachillerato, Literatura | 1 CommentTags: Beatus ille, fray Antonio de Guevara, Literatura, Lope de Vega, Miguel Hernández, Poesía, Quevedo
Siguiendo con el beatus ille, incluso alguien de vida tan intensa y agitada como Lope de Vega manifiesta en algún momento el deseo de dejarlo todo para descansar:
Parezco un hombre opuesto
al cortesano, triste
por honras y ambiciones,
que de tantas pasiones
el corazón y el pensamiento viste,
porque yo sin cuidado
de honor con mi iguales vivo honrado.
Nací en aquesta aldea,
dos leguas de la corte,
y no he visto la corte en sesenta años,
ni plega a Dios la vea,
aunque el vivir me importe
por casos de fortuna tan extraños.
Estos mismos castaños,
que nacieron conmigo,
no he pasado en mi vida;
porque si la comida
y la casa, del hombre dulce abrigo,
adonde nace tiene,
¿qué busca, adónde va, ni adónde viene?
Ríome del soldado,
que como si tuviese
mil piernas y mil brazos, va a perdellos;
y el otro, desdichado,
que como si no hubiese
bastante tierra, asiendo los cabellos
a la Fortuna, y de ellos
colgado el pensamiento,
las libres mares ara,
y aun en el mar no para,
que presume también beber el viento.
¡Ay, Dios, qué gran locura
buscar el hombre incierta sepultura!
Quien así se expresa es Juan Labrador, prototipo del campesino conforme con su suerte y orgulloso de su destino, en el primer acto de El villano en su rincón (1617). Ya casi al final del segundo acto, el canto de unos músicos glosa la oda horaciana:
“¡Cuán bienaventurado
aquél puede llamarse justamente,
que, sin tener cuidado
de la malicia y lengua de la gente
a la virtud contraria,
la suya pasa en vida solitaria!
Caliéntase el enero
alrededor de sus hijuelos todos,
a un roble ardiendo entero,
y allí contando de diversos modos
de la extranjera guerra,
duerme seguro y goza de su tierra.”
Uno que, sin embargo, parece muy a gusto con su vida y no envidia la suerte del que se aleja de todo es Quevedo, que se despacha a gusto en uno de sus romances (“Retirado de la Corte responde a la carta de un médico”):
Desde esta Sierra Morena,
en donde huyendo del siglo,
conventüal de las jaras
entre peñascos habito
[...] Oigo de diversas aves
las voces y los chillidos
que ni yo entiendo la letra,
ni el tono que Dios les hizo.
Encontramos este tópico en otros muchos autores desde el siglo XVII: Francisco de Rojas Zorrilla, Lupercio Leonardo de Argensola, Juan Meléndez Valdés, Leandro Fernández de Moratín, Ramón de Mesonero Romanos, etc. Si nos venimos al siglo XX, nos damos de bruces con él en “El silbo de afirmación en la aldea”, donde Miguel Hernández actualiza la visión horaciana de la urbe:
Yo me vi bajo y blando en las aceras
de una ciudad espléndida de arañas.
Difíciles barrancos de escaleras,
calladas cataratas de ascensores,
¡qué impresión de vacío!,
ocupaban el puesto de mis flores,
los aires de mis aires y mi río.
[...] Yo te tuve en el lejos del olvido,
aldea, huerto, fuente
en que me vi al descuido:
huerto, donde me hallé la mejor vida,
aldea, donde al aire y libremente,
en una paz meé larga y tendida.
[...] Iba mi pie sin tierra, ¡qué tormento!,
vacilando en la cera de los pisos,
con un temor continuo, un sobresalto,
que aumentaban los timbres, los avisos,
las alarmas, los hombres y el asfalto.
[...] Topado por mil senos, embestido
por más de mil peligros, tentaciones,
mecánicas jaurías,
me seguían lujurias y claxones,
deseos y tranvías.
[...] ¡Qué confusión! ¡Babel de las babeles!
¡Gran ciudad! ¡Gran demontre! ¡Gran puñeta!
[...] ¡Ay!, ¿dónde está mi cumbre,
mi pureza, y el valle del sesteo
de mi ganado aquel y su pastura?
Y miro, y sólo veo
velocidad de vicio y de locura.
Todo eléctrico: todo de momento.
Nada serenidad, paz recogida.
Eléctrica la luz, la voz, el viento,
y eléctrica la vida.
Todo electricidad: todo presteza
eléctrica: la flor y la sonrisa,
el orden, la belleza,
la canción y la prisa.
Tanta electricidad, tanta prisa, tanta miseria, que, parafraseándo al poeta, lo hacen volver a su huerto y a su higuera:
Haciendo el hortelano,
hoy en este solaz de regadío
de mi huerto me quedo.
No quiero más ciudad, que me reduce
su visión, y su mundo me da miedo.
Con estas citas he pretendido mostraros que éste del beatus ille es uno de los tópicos más cultivados en nuestra literatura; tanto es así que incluso tenemos nuestra propia formulación del mismo: se trata, en palabras de fray Antonio de Guevara, del tema del Menosprecio de corte y alabanza de aldea, título de su obra más celebrada. Aparecida en 1539, inmediatamente se convirtió en referencia de quienes celebraban las virtudes sencillas de la vida campesina y denostaban la turbulenta vida en la corte.
Espero que os haya sido de utilidad.
¡Ah! Y sí, Unicaja semifinalista de la ACB
Y ahora el Beatus ille
Sábado. 17 Mayo, 2008 at 19:58 | In Bachillerato, Literatura | Leave a CommentTags: Beatus ille, fray Luis de León, Garcilaso, Horacio, Literatura, Marqués de Santillana, Poesía
Otro de los tópicos más fecundos en literatura es el del “Beatus ille“, que expresa el anhelo estoico de alejarse de la agitación de la vida en la ciudad, con todo lo que conlleva de ambición, codicia, vanidad…, para refugiarse en la paz de la vida austera y siempre noble del campo, en contacto con la naturaleza y lejos de las opiniones e influencias de los demás. Tiene su origen, ¡cómo no!, en un poema de Horacio, el segundo de sus Épodos, que comienza con los famosos versos de los que se extrae la denominación del tópico:
Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bubus exercet suis
solutus omni faenore
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
Alfonso Cuatrecasas (Ed. Bruguera, 1984), a quien ya hemos acudido en otra ocasión, los traduce así:
Dichoso aquél que alejado de los negocios,
como la primitiva raza de los mortales,
trabaja el campo paterno con sus bueyes,
libre de toda usura
y no se despierta como el soldado con la fiera trompeta
ni teme al mar embravecido,
y evita el foro y las orgullosas puertas
de las ciudades demasiado poderosas.
Como estamos viendo en clase, este tópico encuentra su máxima expresión en nuestra literatura en la oda primera de fray Luis de León, “Vida retirada”:
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Pero no es el único en nuestra lírica. Ya anteriormente, en el siglo XV, el marqués de Santillana, don Íñigo López de Mendoza, expresa el tópico en las coplas XVi y XVII de La Comedieta de Ponza:
XVI
¡Benditos aquellos que con el azada
sustentan su vida e viven contentos,
e, de cuando en cuando conocen morada
e sufren pascientes las lluvias e vientos!
Ca estos non temen los sus movimientos,
nin saben las cosas del tiempo pasado,
nin de las presentes se facen cuidado,
nin las venideras do han nascimientos.XVII
¡Benditos aquellos que siguen las fieras
con las gruesas redes e canes ardidos,
e saben las trochas e las delanteras
e fieren del arco en tiempos debidos!
Ca estos por saña non son comovidos,
nin vana cobdicia los tiene subjectos;
nin quieren tesoros nin sienten defectos,
nin turban temores sus libres sentidos.
También lo encontramos en la Égloga II de Garcilaso de la Vega:
¡Cuán bienaventurado
aquél puede llamarse
que con la dulce soledad se abraza,
y vive descuidado
y lejos de empacharse
en lo que al alma impide y embaraza!
No ve la llena plaza
ni la soberbia puerta
de los grandes señores,
ni los aduladores
a quien la hambre del favor despierta;
no le será forzoso
rogar, fingir, temer y estar quejoso.A la sombra holgando
de un alto pino o robre
o de alguna robusta y verde encina,
el ganado contando
de su manada pobre
que en la verde selva se avecina,
plata cendrada y fina
y oro luciente y puro
bajo y vil le parece,
y tanto lo aborrece
que aun no piensa que dello está seguro,
y como está en su seso,
rehuye la cerviz del grave peso.
Seguiremos con el tema. Ahora me voy a ver el Unicaja-Real Madrid. Nos vemos en un rato, espero que como semifinalistas de la ACB
Contigo
Jueves. 15 Mayo, 2008 at 21:00 | In Bachillerato, Literatura | Leave a CommentTags: Fahrenheit 451, Literatura, Luis Cernuda, Poesía
De vez en cuando vuelven a nosotros textos a los que, por la razón que fuera, hacía algún tiempo que habíamos perdido la pista. Me ha pasado en este blog con Fahrenheit 451, como ya queda dicho, y me ha vuelto a pasar esta tarde, hace un rato, corrigiendo trabajos de clase.
El protagonista, esta vez, es Luis Cernuda. El poema, “Contigo” (de Con las horas contadas, 1950-1956):
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.¿Mi gente?
Mi gente eres tú.El destierro y la muerte
para mí están adonde
no estés tú.¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Turista Número 1000
Jueves. 15 Mayo, 2008 at 10:19 | In General | Leave a CommentNo sé si será una tontería, pero compruebo con alborozo que, cuando aún no hace un mes que abrimos nuestras fronteras (eso será dentro de dos días), en Hawaii acabamos de recibir al “Turista Número 1000″. ¡¡Redobles y fanfarrias!! Gracias por pasear por nuestras jóvenes, casi vírgenes, tierras. Os veo en Hawaii.
Collige, virgo, rosas
Miércoles. 14 Mayo, 2008 at 19:27 | In Bachillerato, Literatura | 4 CommentsTags: Carpe diem, Collige virgo rosas, Literatura, Luis Alberto de Cuenca, Poesía
Toda la mañana hablando en clase del collige, virgo, rosas (a.k.a. carpe diem) y al llegar a casa me encuentro con lo siguiente:
Es nuestra tercera rosa de esta primavera. La excusa perfecta para insistir en el tema que nos ocupa, para aportar otra visión del tópico, que no se agota. En esta ocasión, pone la letra Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950), con su poema “Collige, virgo, rosas” (de Por fuertes y fronteras, 1996):
Niña, arranca las rosa, no esperes a mañana.
Córtalas a destajo, desaforadamente,
sin pararte a pensar si son malas o buenas.
Que no quede ni una. Púlete los rosales
que encuentres a tu paso y deja las espinas
para tus compañeras de colegio. Disfruta
de la luz y del oro mientras puedas y rinde
tu belleza a ese dios rechoncho y melancólico
que va por los jardines instilando veneno.
Goza labios y lengua, machácate de gusto
con quien se deje y no permitas que el otoño
te pille con la piel reseca y sin un hombre
(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma.
Y que la negra muerte te quite lo bailado.
Hawaii: una visita guiada
Lunes. 12 Mayo, 2008 at 0:01 | In General | 3 CommentsComo no todos nos manejamos de igual modo con estos nuevos inventos del ciberdiablo, algunos compañeros me han comentado que, habiendo estado de visita en Hawaii, no han encontrado el modo de dejar su comentario. Bueno, pues va por ellos. Fíjense en la foto:
He rodeado con un marco rojo los dos lugares (a la izquierda de la imagen) en los que se puede pinchar para dejar un comentario: el título de la entrada y el contador de comentarios. Cuando se pincha en uno de esos dos enlaces, llegamos al lugar en que se encuentra el texto del comentario solo y, al final, la ventana para dejar nuestros comentarios. Tal que así:
He rodeado con otro marco rojo el enlace Document, a la derecha de la imagen. Éste os lleva a la página en la que voy a ir poniendo los materiales que uso en clase, o que crea que pueden ser útiles a los alumnos de Lengua y Literatura (o a cualquiera que los necesite, claro).
Es fácil. Venga, os veo en Hawaii, que creo que está a punto de mejorar el tiempo.
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